La primera medición directa del sistema de fallas de Magallanes reveló una velocidad de desplazamiento mayor a la estimada, lo que refuerza su peligrosidad sísmica. A más de tres años de su publicación en Scientific Reports, uno de sus autores, el geólogo Gregory De Pascale, confirma que los sismos en esta zona podrían alcanzar magnitudes cercanas a 8 grados, con epicentros a poca profundidad. Una nueva línea de investigación busca ahora evidencias de deslizamientos submarinos capaces de generar tsunamis.
Por primera vez, en 2020, un estudio científico publicado en los Scientific Reports de la prestigiosa Revista Nature Research, logró medir directamente en terreno la velocidad de desplazamiento de la Falla Fagnano-Magallanes, el eje principal del sistema de fallas activas que recorre Tierra del Fuego, y se extiende por el Estrecho hacia el continente.
La investigación, desarrollada por la geóloga Francisca Sandoval y el Dr. Gregory De Pascale (Departamento de Geología, Universidad de Chile), utilizó datos geológicos y geomorfológicos acumulados durante más de 12.000 años para calcular que el sistema se desplaza en promedio 10,5 ± 1,5 mm por año, un valor mayor que el calculado hasta entonces por mediciones satelitales.

“La falla de Magallanes es parte de un sistema más amplio, con tres brazos principales: la falla Magallanes, la falla Deseado y la falla Hope”, explica De Pascale. “La distribución del desplazamiento se reparte entre estas tres, y por eso es clave mapearlas bien en terreno, identificar su ubicación exacta, su velocidad, y también las fechas de sus últimas rupturas. Todos esos datos son esenciales para estimar el peligro sísmico real”.
Hasta ese momento, las estimaciones más citadas —basadas en redes GPS con pocos años de registro— oscilaban entre 6 y 7 mm por año. Con la nueva medición, que abarca un rango temporal mucho mayor, los autores plantearon una advertencia: la región podría experimentar sismos de gran magnitud y efectos intensos, debido a la escasa profundidad a la que se producirían.

Además de la información obtenida mediante los datos tomados en terreno, los investigadores Sandoval y De Pascale utilizaron drones para fotogrametría, en este proyecto con financiamiento Fondecyt Iniciación. “Con el dron pudimos sacar miles de fotografías georeferenciadas que mediante un software podemos sobreponer para construir un modelo 3D con mucha mayor resolución (menor a 1 cm) que lo que se puede ver en Google Earth, con lo cual podemos realizar las mediciones con mayor precisión”, explicó en 2020 Sandoval.
En conversación con Gaceta Polo, y ya en 2025, De Pascale explicó que “con este tipo de falla, estimamos que podríamos llegar a un sismo de magnitud entre 7.8 y 8.2, dependiendo de la longitud de la ruptura. Pero a diferencia de los terremotos típicos de Chile, que se producen por subducción a decenas de kilómetros bajo tierra, aquí estaríamos hablando de una falla cortical, muy cercana a la superficie. Eso significa que el movimiento del suelo se sentiría con mucha más intensidad”.
Efectos directos y secundarios
La cercanía de esta falla a la superficie —entre 10 y 5 kilómetros de profundidad, según los datos recolectados— aumenta el potencial destructivo de un evento sísmico. “En zonas como Punta Arenas, Puerto Natales o la isla Grande de Tierra del Fuego, los efectos podrían sentirse fuertemente, aunque el epicentro no esté justo debajo”, indica De Pascale.
Consultado por la posibilidad de determinar aproximadamente cuándo podría producirse un movimiento importante en la falla, advierte que necesitan más datos. Además, aclaró que los movimientos telúricos de este año en Puerto Williams, no están relacionados con esta falla, sino con la que está ubicada entre la placa Antártica y la placa Scotia.

Pero los efectos no se limitarían al suelo firme. El investigador lidera actualmente una línea de estudio que analiza el fondo del Estrecho de Magallanes, donde la falla se encuentra sumergida. En 2019, junto a un equipo del crucero CIMAR (Programa de Cruceros de Investigación Científica Marina en Áreas Remotas de la Armada de Chile), recolectaron sedimentos, y realizaron cartografía submarina detallada.
“Estamos analizando evidencias de grandes deslizamientos de roca que habrían ocurrido durante terremotos antiguos. Cuando estas masas entran en los fiordos, generan olas similares a un tsunami, lo que puede poner en riesgo a comunidades costeras y embarcaciones. Las muestras las estamos fechando por radiocarbono en Nueva Zelanda, en el Rafter Radiocarbon Laboratory”, informó.
¿Una falla que modeló la forma del territorio?
La Falla Fagnano-Magallanes no sólo representa una amenaza sísmica latente. Su trayectoria estructural ha influido en la forma actual del paisaje austral. “La debilidad de la roca en torno a las fallas facilita procesos de erosión. Eso explica por qué el Estrecho de Magallanes cambia su orientación desde Punta Delgada hacia el oeste, y por qué hay tanta fragmentación en el archipiélago. Desde Isla Dawson hacia el norte, las estructuras tectónicas han guiado el modelado del territorio”, afirmó De Pascale.

A pesar de la relevancia de este sistema tectónico, el monitoreo en la zona es escaso. “Todavía no hay muchas estaciones instaladas en el área de las fallas”, advirtió el geólogo. “Para hacerlo se necesita financiamiento, y es difícil conseguirlo. Cada estación cuesta entre uno y dos millones de pesos, porque además del equipo se requiere energía solar y baterías que funcionen en invierno, cuando hay poca luz”.
El equipo liderado por De Pascale —compuesto principalmente por geólogos del Departamento de Geología de la Universidad de Chile y ex estudiantes— continúa trabajando en la región, pero reconoce los límites. “La ciencia es un proceso lento. Estamos procesando aún los datos recolectados en campañas pasadas, y esperamos publicar más resultados en los próximos años”.
Microzonificaciones sísmicas
Consultado sobre si sus hallazgos han sido incorporados a las políticas públicas, el investigador comentó que no han tenido reuniones directas con autoridades, “pero este tipo de entrevistas son importantes para que la ciudadanía conozca el tema”, relevó.
Un segundo estudio, elaborado por Geotecnia Patagonia Ltda. y presentado en 2024, aportó una mirada más local al problema. A través de más de 200 mediciones geofísicas, el equipo propuso una microzonificación sísmica para Punta Arenas. Sus resultados identifican altos niveles de riesgo en sectores como Punta Arenosa y la desembocadura del Río de las Minas, donde existen suelos blandos con potencial de licuación. Infraestructuras críticas —como redes de gas, plantas de tratamiento de agua y caminos estratégicos— se emplazan sobre estos suelos.

