Un artículo publicado en la revista científica Gayana, documenta dos registros recientes del murciélago colorado del sur (Lasiurus varius) en la Península de Brunswick. Uno de ellos corresponde al Parque del Estrecho de Magallanes, donde un ejemplar permaneció perchado durante aproximadamente 24 días consecutivos, aportando antecedentes inéditos sobre la presencia, los hábitats y las posibles estrategias de supervivencia de esta especie en ambientes australes.

 

Murciélago colorado del sur en la región de Los Lagos, Chile. Gonzalo Ossa Gomez. iNaturalist.

A veces, un par de registros de la presencia de una especie en un hábitat determinado, puede parecer pequeño. Pero documentarlos permite construir conocimiento sobre territorios y organismos que todavía presentan importantes vacíos de información. 

Es el caso de los murciélagos sudamericanos, cuya distribución territorial es más bien desconocida. La literatura es aún más escasa, fragmentaria y esporádica cuando hablamos de las especies australes, entre las cuales figura el murciélago colorado del sur (Lasiurus varius). Sus registros históricos corresponden a avistamientos en San Gregorio el año 1973, y posteriormente en el Parque Nacional Torres del Paine, los años 1978 y 1979. Desde entonces, no se había publicado nueva evidencia de su presencia en la región.

Francisca Hernández-Coby

Sin embargo, un trabajo publicado el pasado 7 de agosto en el volumen 90 de la revista científica Gayana, por parte de un equipo de investigación del Laboratorio de Botánica del Instituto de la Patagonia de la Universidad de Magallanes (UMAG), narra su avistamiento prolongado en la Península de Brunswick entre 2024 y 2025. 

El artículo, titulado “Registros recientes de Lasiurus varius en Península de Brunswick (Magallanes, Chile), incluyendo evidencia de percha prolongada”, está firmado por Francisca Hernández-Coby, Sofía Blanco-Bravo, Javiera Pineda, Tamara Sanhueza-Vásquez y Osvaldo J. Vidal. Las autoras y el autor están vinculados al Laboratorio de Botánica de la UMAG, y al Magíster en Ciencias, mención Manejo y Conservación de Recursos Naturales en Ambientes Subantárticos de la UMAG. La primera autora —Hernández-Coby— es además egresada de la carrera de Agronomía.

Dos registros costeros 

El trabajo documenta dos registros realizados durante la primavera austral de 2024 y 2025, ambos al sur de la Península de Brunswick. El primero ocurrió el 26 de octubre de 2024, durante una prospección botánica en la localidad de Punta del Árbol, aproximadamente, 75 kilómetros al sur de Punta Arenas. Allí se observó un individuo adulto de Lasiurus varius perchado sobre una rama de chilco, a aproximadamente un metro del suelo. Durante los 20 minutos de observación, el individuo permaneció inmóvil, y no se registraron signos de actividad crepuscular. 

Este registro tiene una importancia particular dentro del trabajo, pues constituye el primero que sitúa a la especie en un matorral costero nativo de la Península de Brunswick, en este caso, dominado por chilco, romerillo y calafate, y colindante con un bosque costero de lenga y coihue de Magallanes. 

El segundo registro se produjo el 16 de septiembre de 2025 en el Parque del Estrecho de Magallanes, a unos 60 kilómetros al sur de Punta Arenas. Allí se observó un individuo adulto perchado a 1,2 metros de altura sobre una rama de coihue de Magallanes, dentro de un matorral arborescente donde también había ejemplares de notro y chaura. El lugar presentaba vestigios antiguos de árboles muertos en pie, características que, de acuerdo con el artículo, sugieren que se trata de una etapa posterior a un incendio que ocurrido durante la década de 1930.

Pero es la duración de este segundo registro la que introduce uno de los antecedentes más relevantes de la publicación. A partir de las observaciones diarias, se pudo establecer que el individuo permaneció en la misma rama, al menos, hasta el 10 de octubre de 2025: aproximadamente 24 días consecutivos sin aparente actividad. Durante ese período, la temperatura mínima promedio registrada fue de –1,7°C, la máxima promedio alcanzó 11,7°C y la temperatura media fue de 5,3°C, según datos obtenidos de la estación agrometeorológica del INIA, ubicada en Fuerte Bulnes.

La permanencia prolongada observada en el Parque resulta especialmente significativa. De hecho, las autoras y el autor señalan que este comportamiento, ocurrido durante el inicio de la primavera austral, coincide con estrategias documentadas en otras especies de murciélagos subantárticos. Además, actualiza los antecedentes más australes conocidos hasta ahora, pues los registros estaban asociados a hábitats intervenidos, árboles introducidos o pequeños bosques artificiales en la estepa patagónica. En contraste, los dos registros descritos en esta investigación provienen de ambientes naturales. 

Ciencia y comunidad

Quién con ganas de visitar el Parque este finde? 🙋‍♀️🙋 Senderos, sitios históricos, miradores, centro de visitantes, cafetería, tienda, el Estrecho de Magallanes y mucho más te esperan 🙌 👉 De 10La colaboración con el Parque del Estrecho de Magallanes fue fundamental en la generación de este conocimiento. De hecho, en la publicación se agradece al equipo de administración, y especialmente a los guardaparques Matías Águila y Nikolás Coordonier, cuyas observaciones cotidianas permitieron prolongar el seguimiento de un individuo, y registrar un comportamiento relevante para comprender la presencia de la especie en condiciones australes.

La investigación también abre nuevas preguntas. Los autores plantean que la temperatura ambiental podría constituir una de las dimensiones más variables del nicho ecológico de Lasiurus varius, influyendo en la presencia o ausencia de poblaciones australes. También señalan como posibilidad que las fluctuaciones interanuales de temperatura determinen la permanencia o migración de individuos que viven en los márgenes de su distribución. De este modo, los murciélagos australes podrían constituir un modelo excepcional para estudiar los límites biogeográficos y fisiológicos de la fauna neotropical, así como su posible respuesta frente a un escenario de cambio climático. 

En consecuencia, el valor de esta investigación no está solamente en haber encontrado nuevamente un murciélago en Magallanes. Está en haber convertido dos observaciones concretas, en evidencia científica que permite ampliar y precisar la distribución conocida de una especie; plantear nuevas preguntas acerca de cómo enfrenta las condiciones del extremo sur, y colaborar con el posicionamiento de Magallanes y su universidad como un polo de desarrollo científico para el mundo.

 

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