Los cambios hormonales que trae la transición menopáusica en la mujer, afectan la salud de sus neuronas y la estabilidad de sus emociones. Y, por si eso fuera poco, el edadismo y la discriminación social desincentivan su abordaje. De ahí la relevancia de un estudio neuropsicológico que está desarrollando la Universidad de Magallanes, según el cual existe la posibilidad de desacelerar el deterioro del sistema nervioso, durante la luna de miel cognitiva del climaterio.
Los datos de la última Encuesta Nacional de Salud (ENS 2009-2010), muestran que el 10% de la población chilena mayor de 60 años presenta deterioro cognitivo, y que entre personas de 80 años o más, esta cifra se duplica.

El Grupo de Investigación en Neurofisiología Integrativa Molecular Austral Chilena (NIMACh) de la Universidad de Magallanes (UMAG), está investigando el envejecimiento a nivel territorial. En un seminario-workshop organizado para compartir los resultados de sus últimos trabajos, explicaron que la primera señal de alerta en las enfermedades neurodegenerativas son los cambios cognitivos. En Alzheimer, por ejemplo, es posible detectarlos 5 años antes del diagnóstico clínico; en Parkinson, el 87% de estos fallos precede al deterioro motor.
Allí también explicaron que el grupo de personas mayores más afectado corresponde a las mujeres; las mismas que pierden protectores neuronales en grandes cantidades durante el climaterio. Cuerpos femeninos que además, junto al resto de la población que habita en un contexto geográfico austral, deben enfrentar la pérdida de otras proteínas naturales por efecto del invierno en Magallanes.
Dada la vulnerabilidad detectada en este segmento, NIMACh evaluó a 360 mujeres de entre 50 y 81 años, para averiguar el peso específico del climaterio en su devenir mental. Más allá de detectar el declive, esta investigación interdisciplinaria quiere encontrar el mejor momento para que una intervención tenga su mayor efecto.
Las ventanas del climaterio
El estrógeno es una hormona femenina que regula la memoria. Ayuda al crecimiento, supervivencia y maduración de cada neurona. Unos años antes de la última regla, comienza a disminuir en el cuerpo —en forma drástica y sin retorno— durante el climaterio, que se puede clasificar en tres etapas: la menopausia temprana, la postmenopausia intermedia y la postmenopausia avanzada.

Según evidencia científica acumulada, la pérdida de este escudo natural del cerebro repercute directamente a nivel cognitivo, y afecta a mujeres que superan las cuatro décadas de edad, particularmente, en dominios como la memoria verbal y de trabajo, la atención y la velocidad de procesamiento de información. El impacto es contundente. Por eso, Jonathan Luhr, psicólogo del grupo NIMACh que lidera esta investigación, subraya la importancia de integrar el climaterio en programas de envejecimiento. Y de la forma más pertinente posible, a partir de datos territoriales.
“El climaterio no es sólo hormonal; también es un momento clave para la cognición”, sentenció Luhr en su presentación. “No sólo, como ya vimos, por las repercusiones neurobiológicas, sino también por los efectos emocionales. De hecho, muchas veces se dificulta el diagnóstico, porque no se quiere asumir. Hay incluso vergüenza o sanción social asociada a la etapa. Y eso no es menor, porque dificulta el poder abordar esto, cuando en realidad es una ventana de oportunidad”.
La edad

“Nosotros partimos aquí con una colaboración internacional con la Universidad Camilo Cela, desarrollando un protocolo de investigación centrado en habilidades y en pruebas específicas”, cuenta Luhr. Explicó que sumaron una medición emocional de la depresión y la ansiedad, a los testeos físicos y cognitivos aportados por kinesiólogos del equipo, y esperaron que la disminución de la capacidad cognitiva fuera proporcional al aumento de la edad.
“¿Qué se encontró? En la etapa temprana del climaterio, había ciertos rendimientos que subían. Incluso, había ciertos puntajes que estaban más altos que el promedio. Esto es muy raro. De hecho, no debería ocurrir”, comentó. Al mismo tiempo, observaron que, en la primera etapa del climaterio, mientras mayor era la edad de la mujer, mejor rendimiento cognitivo lograba. Mientras tanto, en la etapa intermedia se mantenía, y en la etapa avanzada, después de nueve años, empezaba a disminuir.
“La edad funciona de manera diferente a la etapa del climaterio. Y más importante aún, es reversible. Eso fue lo que más nos entusiasmó como grupo de investigación: que entre el envejecimiento normal y el deterioro patológico, se cuenta con una ventana de intervención más efectiva, que es la etapa de fragilidad”.
La luna de miel cognitiva
En la Enfermedad de Parkinson se ocupa el concepto “luna de miel cognitiva” para describir el efecto de la levodopa, un fármaco al que el paciente responde muy rápido. En esta etapa, la persona es “altamente sensible, tanto para lo positivo como para lo negativo”, afirmó Luhr.
Esa misma expresión ocupó el especialista para describir los efectos de la intervención cognitiva, durante los primeros cuatro años de la menopausia temprana. “En ese período, lo que va a lograr es una curva ascendente que se va a mantener por más tiempo. O sea, si yo, por ejemplo, hago ejercicio, en ese período de luna de miel cognitiva, el alza va a ser muy rápida y, por lo tanto, en las otras etapas me va a costar más disminuirla, o esa disminución va a ser mucho menos pronunciada”, aclaró.
Luhr también hizo recomendaciones concretas para aprovechar este período. “Está comprobado que se puede hacer. La clave simplemente es la constancia, y saber dónde enfocarse. Primero, en lo cognitivo-perceptual, potenciar la memoria, la atención; trabajar con las manos; jugar el famoso yenga, que es entretenido. Cambiar las cosas con una mano y luego con la otra. Segundo, en el movimiento coordinado; hacer un círculo con la mano derecha y una línea con la izquierda; levantar solamente la mano derecha y el pie izquierdo, etc. Al menos semanalmente. Parece un juego, pero a nivel cognitivo es muy serio y muy útil. Y, por último, la fuerza. Nada le gana la fuerza a nivel de ejercicio”.
Medicina de precisión
A partir de este trabajo, el grupo NIMACh propone sostener una línea de investigación que estudie sistemáticamente esta ventana de intervención, y monitoree el estradiol como posible predictor de reserva cognitiva. El objetivo final es determinar si estos indicadores y estrategias funcionan de la misma manera en mujeres que envejecen en el extremo sur, y saber, con mayor precisión, cuándo y cómo intervenir antes de que el deterioro avance.
Para lograr estas metas científicas, aseveró que es sumamente importante cruzar datos de población frágil con población diagnosticada, algo que sólo pueden hacer con ayuda de la comunidad. Por eso, Luhr agradeció a la Agrupación de Pacientes de Parkinson en Magallanes, quienes “amablemente han participado de todas las intervenciones que nosotros les hemos propuesto. Eso es invaluable”.

