Una caminata por el borde costero de Punta Arenas reunió a integrantes de la comunidad universitaria, nadadoras de aguas gélidas, artistas y personas vinculadas al territorio, en el contexto de ACTO_enelmaritorio, residencia de creación que busca explorar metodologías para traducir conocimientos científicos sobre macroalgas, a experiencias y dispositivos escénicos. La iniciativa es desarrollada por Efímera junto al Nodo Ciencia Austral y otras organizaciones y artistas vinculados al territorio.
¿Cómo puede un dato científico convertirse en una experiencia escénica? Esa es una de las preguntas que articula ACTO_enelmaritorio, una residencia de creación que trajo a Punta Arenas a las integrantes de Efímera, colectivo y laboratorio de creación formado por las arquitectas Valentina Pérez Morales y Lía Misraji Giordano.
La iniciativa busca explorar metodologías para establecer un diálogo entre conocimientos científicos, creación artística y territorio, tomando como objeto de estudio el bosque de macroalgas, y poniendo especial atención en el espacio donde se encuentran el mar y la tierra: el maritorio.
En este proceso, Efímera ha desarrollado un trabajo conjunto con el Nodo Ciencia Austral, además de vincularse con LiquenLab, Rara Plataforma y un artista medial. La actividad realizada en Punta Arenas contempló una caminata por el borde costero y un posterior espacio de intercambio en el LABAP, en el Pabellón de Pedagogía de la Universidad de Magallanes (UMAG).
Para Pía Ríos Rimenschneider, coordinadora del Nodo Ciencia Austral, el trabajo conjunto se relaciona directamente con una de las líneas del Nodo. “El Nodo Ciencia Austral tiene una línea que es de transdisciplina”, explicó. Desde ahí, la colaboración permitió abordar el cruce entre el conocimiento científico y la creación artística, particularmente, en torno a la pregunta de cómo “el dato científico pasa a un dato escénico”.
La articulación también buscó reunir distintas experiencias y conocimientos relacionados con el mar. Ríos señaló que dentro de la universidad existen “distintas instancias que trabajan a borde costero, con algas”, mientras fuera de la institución también hay agrupaciones y personas que mantienen una relación cotidiana con el agua, entre ellas, quienes practican natación en el estrecho, “también pensando desde la experiencia corporal cómo se vive el mar”.
“Entonces, cómo buscar la articulación de distintas personas que se relacionan con el mar y desde ahí fue confluir a esta actividad que busca explorar la relación con el maritorio, y desde ahí ver qué metodologías se pueden hacer para lo transdisciplinar”, sostuvo.
El cuerpo como primer territorio
Valentina Pérez Morales, arquitecta de formación, ha desarrollado su trabajo en torno al territorio, el arte y las corporalidades. Desde esa trayectoria, junto a Lía Misraji Giordano, arquitecta y también integrante de Efímera, han construido un espacio de creación que busca explorar “esta mixtura entre performance, artes escénicas, construcción de atmósfera”, con especial interés en las sensaciones y las emociones.
La residencia forma parte de la línea de creación escénica de Fondart, y su propósito es que las personas involucradas puedan indagar para que, posteriormente, den lugar a “alguna obra de teatro, una investigación más larga, circulación de contenidos también, y distintos dispositivos que se puedan desplegar a lo largo de esta exploración inicial”.
La elección de Magallanes para desarrollar esta exploración se relaciona directamente con el objeto de estudio de la residencia. “Aquí se encuentra uno de los mayores bosques de macroalgas del mundo también, entonces nos llamaba la atención primero por eso”, explicó Misraji. “Segundo, por la relación que existe con el mar, y en realidad fue como un match entre el objeto de estudio y también las personas con las que nos hemos estado vinculando”, señaló. En ese proceso, Efímera ha trabajado con LiquenLab y Rara Plataforma, además de un artista medial y la UMAG.
El mar como experiencia cotidiana
La actividad desarrollada en Punta Arenas fue concebida como una experiencia antes que como una instancia de transmisión de contenidos.
Ángela Murrie llegó a ella, a partir de su vínculo con la natación en aguas frías. A su juicio, este tipo de experiencias permite volver la mirada hacia un espacio común. “Somos un país que miramos al mar, somos una ciudad que miramos al mar y estas actividades sirven precisamente para poner en valor eso y ojalá que lo cuidemos, respetándolo, asombrándose cada día ante su inmensidad, su fuerza, su poder sanatorio”. María Muñoz, otra nadadora de aguas gélidas, comentó “en general en esta ciudad la gente pasa como encerrada, y no ve que tenemos el estrecho y la playa tan cerca”.
Anais Uribe, estudiante de Ingeniería Química y Medio Ambiente, destacó la posibilidad de participar en una actividad abierta a la comunidad que reuniera ámbitos que habitualmente aparecen separados. “Yo creo que es muy bueno para la comunidad, sobre todo, como es ciencia y arte, es algo que se ve normalmente como muy ajeno, que va por separado”, señaló. Una valoración similar expresó Mónica Contreras, estudiante de Técnico en Turismo Sostenible e integrante de la Vocalía de Medio Ambiente. Para ella, “que lleguen esta clase de invitaciones, son bien entretenidas igual para conectar con otras personas que trabajan aquí en la universidad y conocer otro tipo de actividades”.
ACTO_enelmaritorio plantea una exploración todavía abierta, que para Efímera y el Nodo Ciencia Austral, busca entender cómo un conocimiento científico puede adquirir nuevas formas cuando entra en diálogo con la experiencia, la creación y el cuerpo.










