La iniciativa de UMAG y UTALCA financiada por Ciencia 2030, espera reducir el uso de aditivos sintéticos y antibióticos en bovinos, ovinos y caninos; mejorar la calidad y durabilidad de productos de origen animal, y generar valor agregado para la industria agroalimentaria. Estas opciones podrían tener un potencial importante de exportación, hacia exigentes mercados como la Unión Europea y Japón.

 

Tres de ocho propuestas presentadas ganaron el concurso Proyectos Colaborativos Interuniversitarios de Ciencia 2030, desarrollado a nivel consorciado entre seis universidades del país. Una de ellas corresponde a la iniciativa denominada “Caracterización química y molecular de antioxidantes no-enzimáticos de plantas que crecen en la región sub-Antártica chilena, para su potencial aplicación en alimentos para consumo animal”, y fue postulada por el académico de la Universidad de Magallanes (UMAG), Pedro Cuadra, con su colega de la Universidad de Talca (UTALCA), Raúl Herrera, como co-investigador principal.

“El proyecto se presentó con la idea de proponer una solución alternativa a la problemática actual que enfrenta la industria alimentaria animal, pues además de la alta competencia comercial, debe resolver las consecuencias del uso abusivo de productos químicos sintéticos”, explicó Cuadra. “Esta estrategia habitual para el control de los parásitos gastrointestinales está siendo muy cuestionada hoy en día. El ejemplo más llamativo es la prohibición de los antibióticos en la alimentación animal en 2006 por parte de la Unión Europea”, agregó.

Cuadra y Herrera trabajan con Víctor Fajardo (UMAG), especialista en resonancia magnética nuclear, y María Alejandra Moya (UTALCA), experta en fisiología vegetal, además de estudiantes de Agronomía de la UMAG y ayudantes de la UTALCA, a fin de fortalecer la dimensión formativa del proyecto. Su objetivo es traspasar resultados, información, conocimientos y experiencia adquirida por el grupo, además de datos obtenidos en otras investigaciones realizadas en conjunto con el Dr. Herrera y su equipo. 

Tres prototipos con flora subantártica

“Esto ha causado un gran impacto en el medio ambiente y la salud humana, ya que estas sustancias no se degradan fácilmente y, a veces, se acumulan en los tejidos proteicos como la carne o los huevos”, comenta el investigador de la UMAG. En la búsqueda de alternativas saludables, esta propuesta está estudiando especies vegetales endémicas de la región subantártica chilena, como Senecio miser, S. candidans, Adesmia boronioides y Lepidophyllum cupressiforme, adaptadas a condiciones extremas, y capaces de sintetizar compuestos antioxidantes no-enzimáticos, de alto valor biológico.

El objetivo general es identificar estos metabolitos y los genes involucrados en su biosíntesis, para desarrollar un ingrediente funcional aplicable en la alimentación de bovinos, ovinos y caninos. Se espera obtener al menos tres prototipos de extractos estandarizados, ricos en flavonoides con actividad antioxidante demostrada, aptos para su incorporación en alimentos, con lo cual se pueden crear alternativas naturales con potencial de exportación hacia mercados tan exigentes como la Unión Europea y Japón.

Foto Rafael Cheuquelaf

El trabajo interdisciplinario combinará a) estudios fitoquímicos (extracción y análisis de metabolitos), b) ensayos moleculares y transcriptómicos, con validación por qRT-PCR, para identificar genes clave relacionados con la síntesis de antioxidantes, y c) desarrollo de un prototipo de ingrediente funcional, incorporado a matrices alimentarias animales.

Uno de los retos centrales será identificar compuestos antioxidantes en plantas sometidas a irradiación UV-B y establecer protocolos de extracción, purificación y caracterización estructural mediante técnicas avanzadas como RMN y espectrometría de masas. El proyecto también incluye un plan de colecta de semillas, irradiación en cámaras experimentales y análisis en laboratorios de la UMAG y UTAL, con participación activa de estudiantes de pregrado y ayudantes de ambas universidades.

La transferencia del proyecto

Pedro Cuadra cuenta que “la evidencia científica actual, sugiere que existe un gran potencial para utilizar las plantas, y así mejorar la salud de los animales en general, y la de los rumiantes en particular. Entre las ventajas se incluye la eficiencia reproductiva, la mejora de la calidad de la leche y la carne, la producción de espuma/control de la hinchazón, y la producción de metano. Además, sirven para dar estabilidad al color, la carne y la grasa de los animales, ya que son incorporados en las membranas celulares”.

La iniciativa contempla explorar mecanismos de continuidad, desde financiamiento nacional (ANID I+D) hasta programas internacionales como Fontagro, con apoyo de las oficinas de transferencia tecnológica de ambas universidades, para asegurar la protección de resultados y su eventual comercialización. Otro aspecto relevante de la propuesta es la vinculación temprana con actores del medio socioproductivo, como empresas asociadas la firma Agrozzi y la Estancia Luz Aurora, entidades que aportarán su experiencia y facilitarán la conexión del trabajo científico con el sector productivo real.

Víctor Fajardo

Cuadra afirma que esta adjudicación “le entrega un prestigio nacional a la Universidad de Magallanes, al posicionarla en un lugar destacado dentro del Consorcio, y abre puertas hacia otras alternativas de financiamiento. Tal vez, éste sea el principio del desarrollo de una línea de investigación aplicada, cuyos esfuerzos estén dirigidos hacia el desarrollo de productos bioactivos vegetales para su uso en la salud y/o alimentación animal”.

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