La plataforma del Nodo Laboratorio Natural Subantártico, reúne datos científicos, visualizadores interactivos y recorridos virtuales para explorar los atributos ecológicos y bioculturales de los territorios de Aysén y Magallanes.
El reciente Encuentro Austral: Conocimiento científico al servicio de la planificación territorial, fue el escenario escogido para lanzar el Atlas del Laboratorio Natural Subantártico, una plataforma digital gratuita, interactiva y actualizable que busca visibilizar las singularidades ecológicas y bioculturales de la macrozona austral.

La herramienta fue presentada por Pamela Maldonado Venegas, investigadora del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA) y del Nodo Laboratorio Natural Subantártico, en compañía de Laura Sánchez Jardón, directora del Nodo, quien destacó que el desarrollo del Atlas es parte de un esfuerzo mayor por comprender “qué es lo que nos hace especiales” como territorio subantártico. “A veces no comprendemos la totalidad de esas singularidades”, explicó Sánchez Jardón. “Se habla mucho de que Magallanes es Antártico, pero hay un montón de cosas también interesantes en el territorio subantártico”, añadió, subrayando la necesidad de profundizar en esos atributos únicos y de socializarlos tanto con investigadores como con estudiantes y comunidades.
Un territorio con ambientes únicos

El Laboratorio Natural Subantártico abarca el territorio comprendido entre los 46° y 56° latitud sur, incluyendo las regiones de Aysén y Magallanes. En él se identifican cuatro grandes ambientes naturales: bosques y turberas, glaciares andinopatagónicos, estepas y fiordos y canales. Según explicó Maldonado, “estos ambientes reúnen múltiples singularidades, tanto naturales como bioculturales, que tienen un elevado interés científico”.
La plataforma fue diseñada como una herramienta de divulgación accesible para distintos tipos de público: desde investigadores y docentes hasta operadores turísticos y tomadores de decisiones. “Es una herramienta web lo más interactiva posible, gratuita, fácilmente actualizable por el equipo del Nodo y de fácil uso para el usuario”, señaló la investigadora.
Tecnología al servicio de la divulgación territorial

El Atlas forma parte del Geoportal Ciencia Austral, plataforma que reúne los desarrollos de tres nodos regionales —Ciencia Austral, Subantártico y Antártico— mediante tecnología provista por la empresa ESRI. Según explicó Maldonado, el equipo utilizó herramientas para construir mapas en 2D y 3D, escenas de realidad virtual, formularios de cartografía participativa, controladores meteorológicos y visualizadores interactivos. “Todo esto con el objetivo de hacer una experiencia inmersiva, dinámica y educativa”.
Cada uno de los cuatro ambientes cuenta con un visualizador personalizado que permite acceder a secciones sobre distribución, biodiversidad, singularidades, áreas protegidas y capacidades instaladas en ciencia, tecnología y conocimiento. Por ejemplo, al explorar la sección de glaciares, el usuario puede consultar mapas interactivos enriquecidos con información del inventario público de glaciares de la DGA 2022. Al hacer clic, se accede a fichas detalladas de campos de hielo como el Gran Campo Nevado o la Cordillera de Darwin.
En fiordos y canales, la sección de biodiversidad ofrece fotografías con nombres comunes y científicos, enlazadas a fichas oficiales del Ministerio del Medio Ambiente. En bosques y turberas, se destacan singularidades como “el bosque prehistórico que conectó Sudamérica con la Antártica” y otras de carácter biocultural, como el oficio de los cipreceros en Caleta Tortel.
Singularidades que nos definen
Una parte central del Atlas está dedicada a las singularidades: atributos únicos, naturales o bioculturales, que caracterizan a esta macrozona. Como explicó Maldonado, “una singularidad es un atributo único que hace especial al Laboratorio Natural Subantártico”, y puede encontrarse de manera localizada, como los estromatolitos en Tierra del Fuego, o como fenómenos más amplios. “En la estepa patagónica identificamos que una singularidad (…) es el viento y cómo también nos hace cambiar incluso nuestros estilos de vida”, ejemplificó.
En esta sección, los usuarios pueden navegar por tarjetas interactivas enlazadas a mapas, escenas 360° y visualizadores multimedia. Uno de los recursos más valorados es el recorrido virtual por los ambientes, que permite, por ejemplo, “caminar” por un cráter de Pali Aike en medio de una tormenta simulada de lluvia o nieve, una experiencia inmersiva que, según Maldonado, “ha causado más sensación entre los niños”.
Conservar, investigar, compartir
El Atlas incluye también una sección sobre áreas protegidas, con capas interactivas que integran información oficial de Simbío e IDE Chile, y otra sobre capacidades CTCI instaladas, construida a partir del trabajo de diagnóstico del Nodo. Allí se puede consultar información sobre laboratorios, equipamiento, líneas de investigación y actores relevantes del ecosistema científico regional.
Finalmente, la plataforma invita a la participación ciudadana a través de una encuesta abierta, disponible en cada una de las portadas de los ambientes. “La invitación es que si ustedes ven que falta una singularidad, que trabajan en un área protegida o hacen una investigación relevante, puedan compartirla con nosotros y nosotros poder dejarla disponible en este Atlas”, concluyó Maldonado. “Les estamos presentando lo que ya hemos hecho, en lo que hemos avanzado, pero también la oportunidad de poder seguir construyendo juntos”.
La presentación completa la puedes ver acá.
