La Dra. Oskarina Palma Candia de la UMAG, abordó en un reciente seminario el envejecimiento demográfico global y sus implicaciones, poniendo sobre la mesa la discusión acerca de los estereotipos negativos y el edadismo asociados a esta etapa de la vida. Palma propone el concepto de justicia ocupacional para asegurar la participación significativa de las personas mayores, y el fortalecimiento de los vínculos sociales como claves para una experiencia de envejecimiento positiva.
En un mundo donde el envejecimiento es un fenómeno sin precedentes, la necesidad de vivir con bienestar y propósito se ha convertido en un desafío fundamental. Ésta fue la tesis central de la Dra. Oskarina Palma Candia, terapeuta ocupacional y Doctora en procesos de discapacidad, dependencia y fin de la vida, durante su presentación en la “Jornada Académica Envejecimiento 360°”, organizada por la carrera de Kinesiología y la revista Austral Journal of BioHealth (AJBH).
La Dra. Palma, profesora asociada de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Magallanes, enfatizó que el aumento global de la población mayor se debe a la disminución de la tasa de natalidad, y a los avances médicos y tecnológicos que permiten a las personas vivir más tiempo. “Los niños que nacen hoy… van a ser centenarios, ¿verdad? Van a vivir quizás hasta los 110, 120 años, quién sabe”, afirmó, subrayando una proyección que implica una sociedad con muchas más personas longevas. Las estimaciones son contundentes: se prevé que para 2050, una de cada seis personas en el mundo será persona mayor, y el número de personas mayores de 80 años se triplicará.

La experta detalló cómo los conceptos de envejecimiento han evolucionado. Desde una visión biomédica de “envejecimiento saludable”, “activo” o incluso “exitoso” –este último con una connotación compleja al poner la responsabilidad del éxito únicamente en el individuo–, se ha transitado hacia una visión más ecológica e integral de la salud. La Dra. Palma destacó la definición de envejecimiento saludable de la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se centra en “ser y hacer lo que es importante para cada quien”.

Esta nueva perspectiva valora la diversidad y no se limita a la actividad física, reconociendo que las ocupaciones pueden ser también contemplativas o simplemente generadoras de bienestar personal. Hoy se habla de “envejecimiento múltiple”, reconociendo los aspectos socioculturales, biológicos, económicos, biomédicos y psicológicos que se entrelazan con las biografías individuales, en un contexto dinámico.
El bienestar es, en esencia, una consideración subjetiva, evaluada individualmente y distinta de la calidad de vida, que incluye aspectos objetivos. La Dra. Palma exploró dos corrientes de la psicología: el bienestar subjetivo (hedónico), ligado al placer y la satisfacción vital, y el bienestar psicológico (eudaimónico), que se relaciona con el desarrollo del potencial personal, el crecimiento y la realización. Este último se vincula directamente con la ocupación, es decir, cómo se utiliza el tiempo de manera significativa. La falta de ocupaciones y el aburrimiento en la vejez son factores que inciden negativamente en el bienestar.
Una percepción negativa del envejecimiento
El principal reto, según la Dra. Palma, es disminuir la brecha entre esperanza de vida y esperanza de vida saludable. Sin embargo, esta meta se ve obstaculizada por una percepción social y personal del envejecimiento, arraigada en estereotipos y en una cultura centrada en el exitismo, la productividad, la inmediatez y la juventud. Esta visión negativa alimenta el edadismo, una forma de discriminación que genera prejuicios hacia las personas mayores, limitando su participación social.

A esto se suman otros hitos que impactan a las personas mayores, como la jubilación, la aparición de enfermedades crónicas, la pérdida de seres queridos (especialmente la viudez) y la transición a la cuarta o quinta edad (mayores de 80 años). Además, el sentido de la identidad personal y ocupacional se ve profundamente afectado. La Dra. Palma ejemplificó: “Cuando me jubile en unos años más… ya no voy a ser la profe, ¿cierto? Fui la profe, ¿pero quién soy? ¿Qué pasa con mi identidad ocupacional?”. El desafío implica la necesidad de reinventarse, reconstruir el “quién soy” y encontrar nuevas formas de participación social.
Frente a esta realidad, los temores más comunes asociados al envejecimiento, tanto en jóvenes como en adultos, incluyen la pérdida de la salud, de la autonomía, la soledad, la pérdida de propósito, el deterioro físico, las enfermedades crónicas y la muerte. De hecho, algunas investigaciones sugieren que quienes asocian el temor a la muerte y a la soledad a menudo expresan menos deseos de vivir más años.
Sin embargo, la Dra. Palma contrastó estos miedos con la realidad. Citando la última Encuesta Nacional sobre Inclusión y Exclusión del 2023, reveló que, si bien más de la mitad de las personas cree que los mayores son dependientes, la realidad es que un 78% de las personas mayores chilenas son autovalentes. Este dato desmitifica una de las mayores preocupaciones sobre la vejez.
La soledad: un “gigante gerontológico” y el rol de la socialización
La soledad fue señalada por la Dra. Palma como “el gran gigante gerontológico” y un factor de riesgo tan significativo como la obesidad, las adicciones o la falta de actividad física. Datos de CASEN 2022 revelan que casi el 15% de las personas mayores en Chile viven solas, y un alto porcentaje se siente insatisfecho con su vida social. La dificultad de generar nuevas amistades hace que la construcción de redes sea un imperativo cultural.

Las ocupaciones sociales (co-ocupaciones), es decir, las actividades que se realizan con, para o por otras personas, son fundamentales para el bienestar, el sentido de pertenencia y la motivación. Liderar organizaciones, participar en grupos o ayudar a otros refuerza la autoestima y el rol social. Por ello, la Dra. Palma enfatizó la importancia de fortalecer los vínculos sociales y las redes de apoyo mutuo mucho antes de llegar a la vejez.
La Dra. Palma instó a reinventar la identidad ocupacional, asumir nuevos desafíos, desarrollar potenciales latentes y fortalecer los vínculos sociales para “ser, hacer y pertenecer”. En definitiva, su ponencia dejó un mensaje claro y esperanzador: el envejecimiento es diverso, y a través de la ocupación significativa y la conexión social, es posible construir un camino hacia un bienestar duradero en los años dorados.

