El Dr. Michael Seeger Pfeiffer, académico de la Universidad Federico Santa María, presidente de la Sociedad de Biología de Chile y director del Núcleo Milenio BioGem, expuso ante la comunidad académica local los avances científicos en pro de una bioeconomía circular. La casa regional de estudios espera establecer convenios de movilidad entre la UMAG y la UTFSM, para permitir a estudiantes de distintas carreras, vivir una experiencia formativa en laboratorios de microbiología ambiental y biotecnología de alto nivel.

 

Punta Arenas, 12 de septiembre de 2025 — La bioeconomía circular (BEC) es un modelo de desarrollo sostenible que integra los principios de la bioeconomía (uso de recursos biológicos) y la economía circular (reducir, reutilizar y reciclar) para crear sistemas económicos más eficientes, respetuosos con el medio ambiente y resilientes. Su objetivo es transformar los residuos biológicos y subproductos en nuevos productos de alto valor, como energía, materiales y alimentos, minimizando la huella de carbono, y promoviendo un crecimiento económico bajo en carbono y sostenible. 

La Universidad de Magallanes (UMAG) fue, recientemente, el escenario de una profunda y reveladora charla al respecto. Fue dictada por el Dr. Michael Seeger Pfeiffer, destacado bioquímico y actual presidente de la Sociedad de Biología de Chile. La conferencia, titulada “Bio-relatos: desde nuestra biodiversidad a la biotecnología y la bioeconomía”, fue organizada por la Facultad de Ciencias de la casa de estudios, y convocó a estudiantes de Biología Marina y Agronomía, y a académicos interesados en las aplicaciones de la biología para un futuro sostenible.

El Dr. Seeger es Profesor Titular del Departamento de Química y Director del Laboratorio de Microbiología Molecular y Biotecnología Ambiental de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM). Además, dirige el Doctorado en Biotecnología que esta institución imparte en conjunto con la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), y el Núcleo Milenio de investigación aplicada BioGEM, financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), y compuesto por equipos de investigación de ambas instituciones, junto a las Universidades de La Frontera y de Valparaíso. 

Su visita a Punta Arenas fue gestionada por la Dra. Valeria Latorre Reyes, Profesora Asociada e investigadora de la UMAG, quien fue su alumna de doctorado. “Mi idea es recorrer lo más posible Chile hacia el sur y hacia el norte, porque desde hace casi 100 años, la Sociedad de Biología ha promovido el desarrollo de la biología en los territorios. O sea, la labor que hace un biólogo en Punta Arenas es más relevante que la que hace en Santiago, porque en Santiago hay muchos, y acá hay pocos”, dijo Seeger.

Biorremediación: un desafío y una oportunidad para Chile

Los “bio-relatos” presentados por el Dr. Seeger abordaron la biorremediación para la recuperación de ecosistemas contaminados, la agricultura sostenible y los bioplásticos y la salud. Chile, con sus “ecosistemas tremendamente atractivos que están sometidos a condiciones de diferentes tipos de estrés súper interesantes, en ambientes extremos”, es un verdadero “paraíso para estudiar organismos de ambientes extremos”, aseveró. Sin embargo, también enfrenta “los ambientes extremos que genera el ser humano cuando contamina”.

Humedal de Concón, abastecido por el río Aconcagua. Foto: Ministerio del Medio Ambiente

El Dr. Seeger explicó que la biorremediación es un proceso que emula mecanismos naturales, pero los acelera significativamente. “Si esperamos que eso se recupere solo, quizás se va a demorar 100 años, pero si nosotros intervenimos y le damos las condiciones óptimas para los microorganismos que están presentes ahí, o agregamos algunos microorganismos nativos, podemos acelerar este proceso”. El objetivo final es recuperar ecosistemas para el uso humano, transformando suelos contaminados en áreas seguras para “parques, centros comerciales, viviendas, etc.”.

La magnitud del desafío en Chile es considerable. Según el Ministerio del Medio Ambiente, existen más de 10.000 sitios contaminados en el país, tanto urbanos como rurales, algunos de ellos habitados. Ejemplos de esta problemática incluyen la contaminación por metales pesados en Arica, Antofagasta, Andacollo (donde pueblos están construidos sobre residuos mineros con altas concentraciones de arsénico) y la región de Valparaíso, con numerosos relaves abandonados. Además, los hidrocarburos de petróleo son una fuente importante de contaminación, representando el 60% de los sitios contaminados a nivel mundial.

Aplicaciones en el territorio nacional

Laboratorio de Microbiología Molecular y Biotecnología Ambiental de la UTFSM

La inversión en saneamiento es fundamental, como lo demuestran los 85 millones de dólares invertidos en saneamiento en Valparaíso. En su investigación, el laboratorio del Dr. Seeger y sus colaboradores desarrollan una estrategia que incluye el aislamiento y selección microbiana, análisis genómicos, reconstrucción metabólica, genómica funcional, estudio de adaptación y respuesta al estrés, y aplicaciones biotecnológicas. Las aplicaciones están pensadas para sitios como el Estuario Aconcagua, Las Salinas y la Bahía de Quintero en el puerto principal, donde se han identificado bacterias como Acinetobacter spp. y Rhodococcus sp., degradadoras de contaminantes orgánicos persistentes (POP).

Un ejemplo destacado de su trabajo es el estudio del genoma de Alcaligenes aquatilis QD168, una bacteria marina capaz de degradar hidrocarburos, para comprender su respuesta durante la degradación del benceno. Han identificado 16 rutas catabólicas periféricas, y reacciones que permiten a esta bacteria descomponer compuestos aromáticos. 

Una de los grandes intereses de Seeger es divulgar la ciencia. En la imagen, muestra a estudiantes una aplicación móvil para visualizar microorganismos en tarjetas ilustradas.

La investigación también explora la red de proteostasis en bacterias degradadoras, revelando un alto número de genes chaperones, y las respuestas moleculares al estrés oxidativo en P. xenovorans. Estas investigaciones, como presentó en su charla, demuestran cómo se transita “desde los recursos de la biodiversidad a la bioeconomía circular”.

Para él, la biotecnología es la base indispensable de esta economía. Así también le parece fundamental no sólo compartir conocimiento científico, sino también inspirar a las nuevas generaciones. A su juicio, la ciencia es “un camino súper interesante, atractivo, en el cual uno puede aportar mucho al desarrollo de las regiones, de la sociedad y del ecosistema”, generando cambios para un desarrollo más justo, ético y con mayor conocimiento.

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