Según gimmeseaweed.com, “la alimentación es una de las necesidades más básicas de la humanidad, y abastecer a los casi 8 mil millones de habitantes del mundo con los nutrientes necesarios para su supervivencia es una preocupación global fundamental. En 2020, el Pacto Mundial de las Naciones Unidas (la mayor iniciativa de sostenibilidad corporativa del mundo) eligió el Día de las Algas Marinas, el 4 de junio, para publicar su Manifiesto de las Algas Marinas, una visión detallada de las posibilidades revolucionarias de este asombroso vegetal marino. Elaborado por empresas privadas, instituciones de investigación, agencias de la ONU y la sociedad civil, el manifiesto trata sobre cómo las algas marinas pueden salvar al mundo, pues los expertos aseguran que cultivar tan solo el 2 % del océano proporcionaría suficiente proteína para alimentar a 12 millones de personas. Explora su papel potencial en la lucha contra la escasez de alimentos, la mitigación del cambio climático , la reducción de la contaminación marina y la contribución al objetivo de la ONU de Hambre Cero“.
En el Día de las Algas que se conmemora hoy, gaceta Polo rescata un trabajo realizado en 2013 gracias a la colaboración entre la ciencia marina y el arte culinario, y el financiamiento del Gobierno Regional de Magallanes y Antártica chilena. Su resultado está vigente, y lo seguirá estando mientras Magallanes sea un refugio para la biodiversidad de los bosques sumergidos.
La falta de verduras de calidad a un precio justo, es una queja constante en Magallanes, y hasta justificación para el sobrepeso de algunos. Pero eso sólo aplica cuando se mira la tierra… porque en el mar, esta región supera a todo Chile. No hay aguas nacionales donde exista mayor abundancia de algas, y no hay verduras que tengan más propiedades nutricionales, sanitarias y hasta comerciales como las de mar.
Investigadores de la Universidad de Magallanes, liderados por el doctor en Botánica, Andrés Mansilla, se han especializado en el estudio de estos recursos, y han querido fomentar su consumo entre la población. Porque es una manera de diversificar la pesca artesanal; aportar identidad al turismo gastronómico; rescatar una identidad cultural que se remonta a los pueblos originarios y llega hasta nuestros abuelos, y disminuir los altos índices la obesidad mejorando íntegramente la salud. ¿Broche de oro? Por poco dinero, o por cero peso si uno aprende a cosechar.
Primero la pesca y el turismo

El Gobierno Regional ha respaldado la idea, otorgando financiamiento vía Fondo de Innovación para la Competitividad. Primero, el CORE votó por el proyecto Macro algas subantárticas: oportunidades para el turismo gastronómico y la pesca artesanal, que junto con capacitar a los pescadores de Puerto Williams en la cosecha sustentable de algas como el huiro, el cochayuyo, el luche y la carola, traspasó técnicas gastronómicas a los cocineros de la misma comuna y también de Punta Arenas.
Ese proyecto acaba de terminar, con la publicación de un libro bilingüe llamado Uso de Algas Marinas en la Gastronomía Magallánica. El texto entrega aspectos culturales y nutricionales; enseña a cosechar, y contiene 15 recetas elaboradas por los cocineros Carlos Mansilla, Carlos Calisto, Alexander Báez y Luis González, este último, chef del restorán El Remezón que lideró la arista gastronómica del proyecto, y es coautor del texto junto al doctor Mansilla.
El texto puede ser leído o descargado en este link.

