Desde una filosofía radical nacida en los años ‘70, la académica española Angélica Velasco criticó las violencias del sistema patriarcal, que cosifican tanto a las mujeres como a los animales para poder dominarles. A propósito de la discusión central de la III Conferencia Internacional del CHIC, llamó a integrar la empatía como valor central en la conservación biocultural.

Dra. Angélica Velasco.

Una de las presentaciones más controvertidas de la III Conferencia Internacional “Filosofías, Educación y Éticas para la Conservación Biocultural”, organizada por el Cape Horn International Center (CHIC) en Puerto Williams, fue “Ecofeminismo y Ética Animal”, ponencia de Angélica Velasco Sesma, Doctora en Filosofía y profesora de Ética y Filosofía Política de la Universidad de Valladolid.

La investigadora española comenzó afirmando que su intervención incorporaba tanto la teoría como la práctica social, para plantear, desde la ternura y la subversión, un análisis de una forma patriarcal de habitar el mundo, que inferioriza a las mujeres. Como corriente del feminismo, explicó que el ecofeminismo radical -como su nombre lo dice- apunta a la raíz del problema de la opresión; pone el cuidado en el centro; reivindica una vida libre de violencia para las mujeres, y reconoce puntos de contacto entre el sistema de dominación de este grupo humano, y el de la naturaleza y el resto de los animales. 

La Dra. Velasco agregó que esta teoría surge en la década de los ‘70 y, a continuación, hizo un repaso por diversos aportes teóricos. Luego se centró en el concepto de androcentrismo, una visión especista donde los humanos explotan y masacran animales, para posteriormente, por extensión, tratar a otros seres humanos como animales y hacer lo mismo con ellos. 

Conversamos con la filósofa y autora del libro “La ética animal. ¿Una cuestión feminista?”, y de artículos que abordan la ética ecofeminista, la filosofía política y la justicia socio ambiental con enfoque de género. A continuación, transcribimos parte de la conversación.

¿Cuál es el planteamiento fundamental de tu presentación? 

La idea es ver los puntos de contacto que hay entre las violencias contra las mujeres y las violencias que se ejercen contra el resto de los animales, como consecuencia de un sistema patriarcal basado en valores androcéntricos de violencia, de distanciamiento emocional y de individualismo desconectado. Entendiendo que esa inferiorización de los animales es una cuestión feminista, es algo que nos ayuda a comprender por qué las mujeres se encuentran en una situación de opresión, y una de las causas es que han sido animalizadas y, tal como los animales, han sido inferiorizados. 

Desde el antropocentrismo, se considera que los únicos valiosos, los únicos importantes, los únicos que cuentan moralmente son los seres humanos. Desde ahí que la unión entre animalización de las mujeres e inferiorización de los animales, haya generado violencias interconectadas. 

CARNISMO Y DISONANCIA COGNITIVA
Vaca Carmen (@Wings_of_Heart)

¿Por qué parece tan difícil empatizar con los animales, incluso para personas que son capaces de empatizar con otras culturas, otros tiempos, incluso con el feminismo? 

Bueno, yo creo que es porque nos beneficiamos mucho de no tener empatía hacia el resto de los animales. Todos los sistemas de dominación se basan en que haya un grupo que tiene privilegios sobre otro grupo; los hombres, privilegios sobre las mujeres; el blanco colonizador sobre los pueblos colonizados; las personas ricas sobre las personas pobres. Entonces, superar esa situación de opresión, implica que el grupo dominado va a perder privilegios. 

En el caso de los animales, nos beneficiamos en múltiples niveles, y uno muy básico que es diario, que es el consumo de los productos que provienen de su explotación. Entonces, el sistema que la psicóloga Melanie Joy ya ha llamado “carnismo”, hace que desactivemos la empatía desde la infancia, para que podamos alimentarnos de los cuerpos de esos animales. Y entonces, claro, le interesa al sistema y nos interesa a nosotros mismos y a nosotras mismas no tener empatía hacia los animales para poder consumirlos y disfrutar de su sabor. 

¿Y cuáles son los privilegios que pierde la ciencia cuando toma en cuenta esta perspectiva que tú planteas? 

Auditorio Centro Subantártico Cabo de Hornos.

Muchos. Ahora, precisamente, una compañera mía de España, Marta Tafalla, está escribiendo un libro sobre la experimentación con animales, y nos contaba el otro día que le pasó el libro a un biólogo, y él le dijo “te has quedado corta, es mucho peor lo que se hace a los animales de lo que tú cuentas”. Entonces, claro, la ciencia se ha beneficiado mucho de cosificar a los animales, de poder experimentar en ellos, de poder considerar los objetos y aumentar el conocimiento a costa de considerarlos objetos. 

La filósofa ecofeminista Val Plumwood plantea esa crítica a la relación en las ciencias naturales sujeto-objeto, como que el sujeto es el experimentador y el animal o el ser vivo que tú estás investigando es un objeto. No es un objeto, entonces claro, con el caso de los animales comentaba lo de Jane Goodall, que dice “a mí me dijeron que los enumerara, que enumerara a los chimpancés, no que les pusiera nombre. ¿Por qué? Porque así lo convierto en un objeto y me es más fácil manipularlo.

Todo esto viene de los principios fundamentales de la ciencia moderna que fundó Francis Bacon, que es la naturaleza como una máquina que manipulamos, los animales como una máquina que manipulamos. Por eso también se beneficia la ciencia de no tener empatía hacia los animales, porque así podemos estudiarlos sin necesidad casi de tener respeto hacia ellos.

Y si no se cambian las prácticas en este sentido dentro del mundo de las ciencias, ¿crees que es posible la conservación biocultural? 

Pues me cuesta, me cuesta mucho pensar que es posible. Y por eso también es lo que Ricardo Rozzi plantea. Creo que hay que mirar a cada co-habitante como un individuo que es valioso. Si no lo entendemos como un individuo valioso, ¿qué es lo que vamos a preservar, finalmente? Entonces hay que cambiar los valores y la empatía. La compasión es uno de los valores esenciales que tenemos que desarrollar en la ciencia, y en la vida en general.


La presentación completa puedes verla aquí. Compartimos además una columna de opinión de la Dra. Velasco, publicada en el diario El País.

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