-El cineasta magallánico Leonardo Medel Lizama, es hijo de una de las prisioneras políticas más jóvenes del régimen militar en Magallanes. Gracias a una iniciativa de la agrupación de mujeres sobrevivientes de la dictadura en la región, Medel realizó una charla respecto de cómo han abordado estos temas los artistas que han trabajado el tema de las violaciones a los derechos humanos.

 

La conmemoración de los 50 años del golpe militar trajo conversaciones profundas en el país. Una de ellas tuvo lugar en la Universidad de Magallanes, donde fruto de un trabajo de organización de las ex prisioneras políticas de la región, se realizó la conferencia titulada “La Representación del Dolor“. En ella, el director de cine y guionista chileno, Leonardo Medel Lizama, abordó lo que ocurre cuando se quiere mostrar a través del arte, el dolor de una persona que pasó, por ejemplo, por vejaciones a sus derechos humanos.

La charla estuvo dirigida a artistas y personas vinculadas a los medios de comunicación y estudiantes de ramos de semiótica. “La idea es revisar las estrategias que diferentes artistas abordan para mostrar eso, que en el fondo es algo que no se puede mostrar, porque todas las representaciones quedan chicas, un poco ridículas alrededor del dolor verdadero, pero, igualmente, tenemos el deber de representarlo”, explicó el audiovisualista.

El arte enfrenta un desafío de representación y memoria de las violaciones a los derechos humanos, que artistas como el arquitecto Alfredo Jaar, el dramaturgo Guillermo Calderón, el poeta Aristóteles España y otros tantos creadores, han enfrentado empleando enfoques similares para transmitir estas experiencias traumáticas. “La mitad de mí está abordando esto desde un plano académico y la otra mitad de mí lo está abordando desde el plano de ser hijo de una ex presa política (Rosa María Lizama)”, confesó el autor, quien también presentó en el acto su cortometraje Colón 636.

Medel cuenta como ejemplo lo que sucedió con el libro El sur de la memoria de Aristóteles España, “donde mi madre y Magda Ruiz, y un grupo de amigos que eran todos menores de edad en el momento del golpe, cuentan sus historias. Yo revisé el libro hace como 6 años, y después de haber estudiado cine y de estar inmerso en el ámbito narrativo, me di cuenta de que era un muy buen libro, y sin embargo ellos sentían que su historia había sido completamente reducida”, reflexionó.

Cineasta Leo Medel.

Para las ex prisioneras políticas, este conversatorio se convirtió en una oportunidad única para ofrecer una perspectiva a los futuros artistas de la región, que pudieron enriquecer su comprensión acerca de cómo abordar temas profundos y sensibles. Medel sostiene además que “la representación del dolor es fundamental para prevenir atrocidades similares en el futuro, al recordarnos las terribles consecuencias que pueden derivar de dicho sufrimiento”.

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