La cuarta versión de la residencia “Huellas Atávicas: Arte y Arqueología Austral” de la Universidad de Magallanes, consolida un espacio donde el dato científico y la expresión creativa se entrelazan para redescubrir las identidades y el territorio. A través de un proceso inmersivo de un año, estudiantes, artistas e investigadores transforman los hallazgos en lenguajes contemporáneos, reactivando la memoria ancestral desde una sensibilidad transdisciplinaria.
Para muchas personas, la ciencia y el arte son polos opuestos, pues mientras uno registra la realidad con precisión, el otro explora la creación. Pero ambas actividades tienen una raíz común: la curiosidad humana y el deseo de descifrar los misterios de nuestro entorno.

Esta relación no es meramente complementaria; es una fusión transdisciplinaria que permite transformar la investigación académica en una experiencia vital y tangible. En este cruce, el conocimiento científico se convierte en la materia prima para la imaginación. Dicho de otro modo, academia y creación se ensamblan para dotar de nuevos sentidos y narrativas a nuestro patrimonio.
En la Universidad de Magallanes (UMAG) se ha consolidado un espacio único de experimentación, donde los límites entre el dato duro de la ciencia y la sensibilidad del arte se desvanecen. El programa formal de Residencias de Arte y Ciencia tiene sus orígenes en 2016, cuando la institución comenzó a impulsar de forma sostenida estas pasantías interdisciplinarias de creación, investigación y formación que reúnen artistas, científicos y estudiantes.
En la última década, este modelo ha consolidado una red de trabajo en la Patagonia a través de diversas ediciones anuales, tales como Huellas Arcaicas y Huellas Atávicas (Arte y Arqueología Austral), Tiempo Profundo (Geología y Paleontología), Raíz (Bosques subantárticos) y Emergencias del Bentos (Fondos marinos).
La cuarta versión

Esta iniciativa es impulsada por la Unidad de Artes, Culturas y Patrimonios, y en sus inicios contemplaba periodos breves. Desde ese momento hasta ahora, ha evolucionado hacia un proceso de inmersión de un año de duración, permitiendo a los residentes profundizar en las primeras manifestaciones culturales de la región.
En la cuarta versión —residencia “Huellas Atávicas: Arte y Arqueología Austral”— un grupo diverso de estudiantes, artistas e investigadores se sumergió en las profundidades del territorio magallánico para transformar el conocimiento arqueológico en expresiones creativas tangibles. Su recorrido incluyó sitios emblemáticos, como el Parque Nacional Pali Aike, la Cueva de la Leona, la Cueva Fell y la Cueva de los Niños, en compañía por arqueólogos de renombre como Flavia Morello, Fabiana Martin y Alfredo Prieto, quienes guiaron la interpretación de los hallazgos y el arte rupestre local.

Ciencias como inspiración en diálogo
Para las y los participantes, la experiencia fue mucho más que una simple visita a sitios históricos. Flavia Morello, Doctora en Arqueología e investigadora de la UMAG, define este proceso como una “fusión” que trasciende la interdisciplina tradicional. Para ella, “las residencias son un ejemplo espectacular de educación informal… es un trabajo transdisciplinario”. Esta visión es compartida por la maestra artesana Marcela Alcaíno, quien destaca que “la divulgación de la ciencia tiene que ver con eso, con el traspaso de información, de narrativa a otras personas que, a su vez, hacen lo mismo hacia otras personas”.
Clarita Ilabaca Díaz, socióloga y residente del programa, describe su participación como un cumplimiento de sueños personales y profesionales. Al visitar los sitios arqueológicos, Clarita encontró una conexión profunda con la cosmovisión de los pueblos originarios. “Me acerca a conocer su cosmovisión, y no ser una extraña en cuanto a su cultura”. Además, destaca cómo la experiencia amplió su percepción de la Patagonia. A su juicio, “el aislamiento, la lucha por ser habitantes de un territorio en muchas ocasiones agreste, nos une y genera una identidad que va más allá de las fronteras político-administrativas”.
Nuevos lenguajes

Uno de los proyectos más innovadores surgidos de esta fusión es “(((cueva)))”, una obra sonora del artista medial Nicolás Vera dos Santos. A través de un EP de música ambient/IDM, y utilizando registros de campo e inteligencia artificial, Vera dos Santos transformó la geología de la Cueva La Leona en una experiencia auditiva de vanguardia. Para el artista, el sonido no es una mera representación, sino una forma de activar el paisaje, pues “la escucha se desplaza hacia el interior del territorio, y las paredes rocosas actúan como membranas vibracionales”.
Vera dos Santos introduce el concepto de “tecnosentir”, una forma de percepción donde la tecnología expande la experiencia sensorial humana para conectar con la “memoria mineral” del subsuelo. En sus palabras, la música opera como un “dispositivo de traducción” que convierte dinámicas geológicas en estructuras rítmicas, reactivando el territorio desde una “sensibilidad híbrida”.
Impacto educativo en el aula
La residencia también tuvo un impacto directo en la comunidad educativa. Laura Leiva y Daniela Miranda, educadoras de párvulos recién egresadas, desarrollaron el proyecto “Tiempo Profundo” en la Escuela Patagonia. Con el apoyo de la paleontóloga Judith Pardo, tradujeron hallazgos científicos de animales prehistóricos en experiencias lúdicas para niños de pre kínder y kínder.
“Esta experiencia nos permitió comprender el enorme valor del trabajo interdisciplinario, y cómo el encuentro entre científicos, artistas y educadoras puede dar origen a propuestas educativas significativas”, relata Laura Leiva. Su proyecto no sólo difundió el patrimonio paleontológico local, sino que fomentó el pensamiento crítico y la conciencia ambiental en la primera infancia.
Tras haber explorado temas como los fondos marinos, el bosque subantártico y la geología, la UMAG proyecta expandir este modelo de residencia hacia la región de Aysén, continuando con la misión de fusionar la investigación científica con la creación artística para fortalecer la identidad y el patrimonio del sur austral.













