Una educación que segrega a parte importante de la población, empobrece el proceso formativo. Cuando estudio con personas de mi mismo estrato social, lo más probable es que termine pensando de la misma manera, pero cuando me junto con todo el resto, mi mentalidad y mi forma de pensar el mundo se abren. Lo sabemos en las universidades públicas, donde los y las estudiantes que entran a primer año, vienen de colegios públicos, subvencionados y particulares. Sin discriminación, nos enriquecemos como seres humanos, generando una suerte de ecualización.

Esta diversidad socioeconómica se refleja en nuestros 62 años de gestión, desde que éramos sede de la Universidad Técnica del Estado. Las carreras de la Universidad de Magallanes responden a variadas necesidades de la población. Primero aportamos técnicos y profesionales para la industria del petróleo. Luego sumamos a las ciencias sanitarias, económicas, jurídicas, sociales y humanidades, naturales y pedagogías, y pensamos seguir respondiendo a los requerimientos que se vayan generando en el futuro, en áreas como, por ejemplo, Odontología, Tecnología Médica, Química y Farmacia y Comunicaciones.

La tríada de diversidades se completa con la investigación, uno de los ejes fundacionales de la UMAG, que ha madurado desde sus orígenes hacia un enfoque de generación de conocimiento pertinente en el territorio. Las líneas prioritarias también responden a una amplia gama de necesidades, desde la Ciencia Antártica y Subantártica, la Energía y Ambiente, el Poblamiento Humano e Identidad Regional en Altas Latitudes, y el Desarrollo Humano.

La producción científica de la Universidad muestra un incremento significativo, tanto gracias a los laboratorios y centros de investigación, como a las distintas Facultades y programas de postgrado. A esto se suman los fondos externos adjudicados, y las redes internacionales construidas que, constantemente, nos ponen en espacios de mayor visibilidad. Todo este trabajo por el desarrollo de una ciencia de calidad, en una institución pública, en el fin del mundo y en vinculación con nuestro territorio, pretende ser el contrapeso de una triste brecha nacional, donde los ingresos del 10% más rico de la población, son 26 veces más altos que los del 10% más pobre.

Dr. José Maripani Maripani
Rector Universidad de Magallanes

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