La novela policial no se estructura únicamente a partir de un delito, sino que se construye sobre una trama donde confluyen el crimen, la investigación y la revelación de una verdad que, en muchos casos, se vincula directamente con las distintas formas que adopta el poder. Ésa fue una de las ideas centrales desarrolladas por el escritor magallánico, galardonado con el Premio Nacional de Literatura 2025, Ramón Díaz Eterovic durante su reciente visita a Punta Arenas, ocasión en la que dictó la charla titulada “Chile: Crimen, Poder y Verdad”, en el marco de una nueva sesión de la Cátedra UNESCO organizada por la Universidad de Magallanes (UMAG).

El propio autor afirma que esos tres conceptos resumen con precisión los elementos que atraviesan su obra y, en general, el género policial. “Crimen, Poder y Verdad son los tres elementos con los cuales de alguna manera trabaja la novela criminal, la novela policial”, dijo, agregando que todo suele desenvolverse en torno a un crimen, un enigma, una investigación y una verdad que se descubre, generalmente relacionada con estructuras de poder en sus múltiples manifestaciones.
La visita del autor a la UMAG se inscribió, además, en un reencuentro con un territorio que considera parte de su identidad. Durante la actividad, agradeció la invitación y destacó su vínculo persistente con la región, cuyas historias han nutrido diversas obras de su trayectoria, entre ellas libros de cuentos, novelas, literatura infantil y poesía.
“Siempre me he sentido parte de la literatura magallánica y de un territorio cuyas historias forman parte de varias de mis obras”, expresó, manifestando su satisfacción por volver a recorrer Punta Arenas y los espacios que marcaron su infancia y adolescencia, y que —según señaló— conserva de manera permanente en la memoria.
Crimen y poder en clave territorial
Consultado por el aporte que puede hacer un territorio como Magallanes para reflexionar sobre estos ejes, Díaz Eterovic sostuvo que la región no se encuentra ajena a las expresiones de violencia y crimen presentes en el resto del país. “La violencia, el crimen se manifiesta a diario y en distintas formas”, indicó, subrayando que la literatura policial chilena y latinoamericana suele establecer un vínculo directo entre esos hechos y el ejercicio del poder.

En ese contexto, recordó que dos de las novelas de su serie protagonizada por el detective Heredia están ambientadas en Punta Arenas. Una de ellas se sitúa en el periodo de la dictadura. Si bien aclara que su trabajo no es una reconstrucción literal de los hechos, reconoce que, en ocasiones, toma un hecho verídico que le interesa para desarrollar una trama propia, en la que inventa personajes y situaciones.
De hecho, la novela La cola del diablo, ambientada en Punta Arenas, se origina a partir de un hecho real: la desaparición de Ricardo Harex. Díaz Eterovic precisó que la novela no reproduce ese caso, pero sí se inspira en él como punto de partida. “No es la historia, pero es una cosa que se le parece”, afirmó, explicando que la ficción le permitió llevar la trama más allá de lo que alcanzó la justicia en la realidad.
En la novela, el protagonista no es un niño, sino una niña, y el relato avanza hacia el descubrimiento de una verdad que, en la realidad, permanece inconclusa. Para el autor, este tipo de crímenes constituye una particularidad del territorio, marcada por desapariciones y silencios prolongados, donde “se sabe que hay gente que sabe y no dice nada”.
Díaz Eterovic mencionó además otros fenómenos asociados a zonas de frontera, como el contrabando o el narcotráfico, señalando que, aunque puedan manifestarse con menor intensidad que en el norte del país, igualmente forman parte del entramado territorial. En ese sentido, sostuvo que muchas veces el material narrativo está a la vista. “Para escribir estos temas a veces basta con abrir un diario”, afirmó, indicando que los hechos noticiosos pueden funcionar como detonantes de historias, siempre que exista un trabajo posterior de desarrollo narrativo.
Ciudad, memoria y locaciones

El trabajo de este autor implica una investigación territorial constante. A Díaz Eterovic admitió que le interesa especialmente hablar de la ciudad, en particular de Santiago, pero también de otros espacios urbanos. Para ello, realiza recorridos de campo, observa locaciones específicas, y se interioriza en el funcionamiento y la historia de edificios, barrios y espacios con carga simbólica.
Este interés responde, según explicó, a su intención de dejar una forma de memoria urbana en sus novelas. En el caso de Punta Arenas, comentó que lectores locales le han señalado que la ambientación de La cola del diablo se percibe como muy cercana, “como estar en la ciudad”, lo que atribuye a su conocimiento básico pero significativo del territorio.
Además, indicó que parte de su investigación se orienta a las personas que inspiran personajes o situaciones narrativas. Indagar en quiénes son, de dónde vienen y cómo se relacionan con su entorno le permite construir personajes creíbles, aun cuando la historia final sea completamente ficticia. Para él, “la realidad más bien funciona como detonante”.









