Más que una observación o un ejercicio científico, los datos climáticos de la región más austral del país, se utilizaron como un dispositivo de poder estatal en el proceso de la expansión de la soberanía chilena en el fin del mundo.
La revista Magallania acaba de publicar un nuevo estudio en su volumen 53. Se trata de “Conocimiento y territorio. La meteorología en la expansión del Estado de Chile en Magallanes, 1843-1863”, escrito por el académico de la Universidad de Chile, Doctor en Filosofía, Carlos Sanhueza Cerda.
El objetivo del estudio que originó el artículo, fue analizar cómo la meteorología y las mediciones atmosféricas locales apoyaron la expansión del Estado de Chile hacia Magallanes en el siglo XIX, transformándose en una herramienta estratégica para facilitar el asentamiento humano, evaluar la habitabilidad y gestionar el territorio.

Contexto histórico
A partir de 1843, Chile comenzó su ocupación formal del Estrecho de Magallanes, con la creación del Fuerte Bulnes. Dada la lejanía y desconocimiento del lugar, el estudio del clima se volvió esencial para evaluar la viabilidad de instalar una colonia.
De esta forma, la Meteorología se convirtió en una estrategia estatal. No era sólo interés científico: el clima se entendía como un factor geoestratégico, para consolidar la soberanía estatal. La recopilación de datos buscaba entender si las condiciones climáticas permitirían el asentamiento humano permanente, principalmente, considerando la salud y la agricultura.

Primeras observaciones
Fuerte Bulnes (1843-1848):
- Sergio Dunne y Justo de la Rivera realizaron registros meteorológicos iniciales. Sus observaciones eran, principalmente, cualitativas (sin instrumentos) y luego cuantitativas (uso de termómetro).
- Se registraban temperaturas, aspecto del tiempo, vientos, incidencias locales y movimientos lunares.
- Las mediciones tenían un enfoque antropocéntrico: describían el clima en términos de su impacto en la vida humana.
Relación clima-salud:
- El médico José María Betelú identificó enfermedades frecuentes (diarreas, afecciones catarrales) atribuidas al frío húmedo y la humedad ambiental.
- Sin embargo, también señaló que los vientos podrían neutralizar la humedad, considerando el clima relativamente sano.

Fundación de Punta Arenas (1848):
- Se trasladó la colonia a un lugar más adecuado para el asentamiento.
- Se continuaron mediciones meteorológicas sistemáticas: Benjamín Muñoz Gamero y luego Jorge Cristian Schythe lideraron registros instrumentales (temperatura, presión, vientos, pluviometría). Se buscó una caracterización climática basada en observaciones de largo plazo, para justificar la viabilidad del poblamiento.
La ciencia al servicio del Estado:
- Gobernadores como De la Rivera, Muñoz Gamero y Schythe no fueron científicos propiamente tales, pero utilizaron la meteorología como un instrumento político para sustentar la instalación estatal en la región.
- Se apelaba a los datos instrumentales (no sólo percepciones) para informar al gobierno central y legitimar decisiones estratégicas.
Principales conclusiones

- La meteorología fue una herramienta estratégica fundamental para la colonización de Magallanes, no sólo como observación del clima, sino como soporte en las decisiones sobre habitabilidad, salud pública y viabilidad agrícola.
- Las limitaciones técnicas y de conocimiento reflejaron la necesidad de contar con mayores recursos científicos para abordar los desafíos ambientales.
- El estudio evidencia que la expansión del Estado chileno en regiones extremas no puede comprenderse únicamente en términos militares o económicos, sino también como un proceso científico-experimental basado en el conocimiento ambiental.
- En este caso, el conocimiento meteorológico se convirtió en un dispositivo de poder estatal en la frontera austral.
¿Quién es el autor?
Profesor asociado de la Universidad de Chile. Doctor en Filosofía en Historia Moderna en la Universidad de Hamburgo (2004). Tras realizar su posdoctorado en Potsdam, Alemania, fue profesor visitante en Colonia y Eichstätt, también en Alemania. Ha realizado investigaciones en Valencia, España (2017) y en el Instituto Max Planck de Historia de la Ciencia de Berlín (2018 y 2023).

Su principal área de interés es la dinámica de la globalización del conocimiento en sus manifestaciones locales. Tomando como caso de estudio la astronomía y la meteorología en el Chile del siglo XIX, Sanhueza-Cerda estudia a qué escala y en qué espacios institucionales puede comprenderse la dimensión global de la ciencia. Las principales preguntas que guían su trabajo son el estudio de la historia de la ciencia, incluyendo tanto a los actores locales como a los olvidados, como los técnicos. Ha publicado en revistas especializadas como Isis, History of Astronomy, Asclepio y Dynamis. Ha escrito monografías sobre la circulación de viajeros, conocimiento y científicos.
El presente trabajo fue financiado por ANID/FONDECYT/Regular 1221430 (Autor como investigador principal) y por ANID/FONDECYT/Regular 1220219 (Autor como coinvestigador). El artículo puedes leerlo íntegro en este link.
