Cinco nuevas plataformas científicas para la investigación en biodiversidad marina, cambios climáticos, arqueología, geociencias y biotecnología, fueron adquiridas por equipos de trabajo de la Macrozona Austral y el continente blanco, a través de FONDEQUIP.
Desde microscopios de última generación en la Universidad de Magallanes (UMAG), hasta un sofisticado sistema de monitoreo embarcado en un buque turístico que recorre la Antártica. Cinco nuevos proyectos FONDEQUIP fueron adjudicados recientemente en Magallanes. A pesar de representar apenas el 3% de las postulaciones nacionales, la Macrozona Austral ha logrado una destacada tasa de adjudicación del 25%. Magallanes, en particular, concentra el 69% de los proyectos ganados.
¿Qué es Fondequip?
Según el sitio web, el Programa de Equipamiento Científico y Tecnológico, Fondequip, fue creado en 2011 como parte de las 50 medidas de la Agenda de Impulso Competitivo, programa de Gobierno diseñado para remover las trabas que obstaculizaban el desarrollo de la capacidad emprendedora de los chilenos. Entrega financiamiento a través de un sistema de concursos para la adquisición, actualización y/o acceso a equipamiento científico y tecnológico mediano y mayor para actividades de investigación.
Con casi cinco mil millones de pesos invertidos en la región desde 2013, este fondo de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) se ha consolidado como una herramienta clave para el desarrollo científico descentralizado.
Equipos de frontera
Entre los equipos adjudicados se encuentra la plataforma de microscopía avanzada MIRAS Magallanes, que incluye tres microscopios de alta resolución que ya están disponibles en la UMAG. “Esperamos que instituciones como INACH, IFOP o el Hospital Regional puedan beneficiarse directamente de esta tecnología”, señaló el investigador responsable, Dr. Máximo Frangopulos.
También está el espectrómetro de Resonancia Magnética Nuclear (RMN) de sobremesa Nanalysis NMReady-100. Este equipo está a cargo del investigador de flora nativa de la UMAG, Dr. Víctor Fajardo, y permitirá realizar análisis químicos avanzados, determinando la estructura molecular de compuestos orgánicos, monitoreando reacciones en tiempo real, y apoyando investigaciones de alimentos, fármacos, materiales y procesos industriales. Opera a 100 MHz, lo que le otorga alta resolución espectral, y está diseñado para un uso sencillo y automatizable. Su tecnología elimina la necesidad de helio líquido, lo que lo hace especialmente adecuado para laboratorios regionales en zonas extremas.
El Glider SEAEXPLORER, en tanto, es un vehículo submarino autónomo que recopilará datos oceanográficos en el Estrecho de Magallanes y en la Antártica, desde 2024 hasta 2026. “Este tipo de tecnologías nos permite estudiar cómo influye el derretimiento glaciar en la productividad biológica y la estratificación del océano”, explicó la Dra. Lorena Rebolledo, del INACH.
La plataforma Lander, también del INACH, será instalada en la Base Prat y operará en tiempo real, recogiendo datos sobre corrientes, carbono, biodiversidad y contaminación acústica. Complementariamente, el FerryBox montado en el buque de turismo Magellan Explorer medirá variables como CO2, petróleo y salinidad mientras recorre 27 mil millas náuticas por la Península Antártica.
Finalmente, la plataforma Micro CT, también gestionada por INACH, permitirá escanear con rayos X objetos de hasta 20 kg en 3D, sin dañarlos. El equipo podrá ser usado en arqueología, paleontología y geociencias. Uno de los grandes retos es “formar operadores capaces de aplicar este equipo en ciencias de la Tierra”, indicaron desde el equipo.
Además de generar conocimiento y publicaciones científicas, los proyectos están diseñados para fomentar la colaboración entre instituciones y la formación de estudiantes de pre y postgrado. Cursos, talleres, congresos y actividades de divulgación están contempladas como indicadores clave para el uso de los equipos. “Estamos ante una oportunidad concreta para que el sur austral y la Antártica se conviertan en polos de investigación científica de relevancia global, con conocimiento generado desde los territorios y para sus comunidades”, concluyó la seremi de Ciencia, Verónica Vallejos.
Ciencia pública para territorios extremos

