Revista Magallania acaba de publicar un nuevo aporte a los conocimientos en Ciencias Sociales, a partir del trabajo de los investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina, Ailín Guillermo, Fernando Fernández y José Cordero. Se trata del artículo “Aportes a la zooarqueología de la cuenca media del río Limay durante el Holoceno tardío: sitio arqueológico Carriqueo (Provincia de Río Negro, Argentina)”, que divulga el estudio de miles de fragmentos óseos hallados en este lugar, conocido por registrar ocupaciones de sociedades cazadoras-recolectoras en épocas pasadas.
El estudio presenta información con cronologías que abarcan desde el Holoceno tardío final hasta momentos posthispánicos.
- Zooarqueología es la disciplina que se encarga del estudio de la interacción entre la gente y los animales en las sociedades del pasado a través del análisis de los restos óseos de animales que se encuentran en contextos arqueológicos. Permite obtener conocimiento no sólo de los propios animales sino, sobre todo, de las comunidades que los hicieron llegar al asentamiento, ya sea porque los domesticaron, los cazaron, los utilizaron como alimento o como compañía.
- Holoceno es la segunda y última época del Cuaternario, en la escala temporal geológica. Se inició hace 11 700 años, cuando terminó la última glaciación y comenzó la civilización humana, y se extiende hasta la actualidad. El Holoceno tardío final corresponde a la era iniciada hace 9 siglos.
- Época posthispánica es la que se sucede a la llegada de los conquistadores europeos a América. En el contexto del artículo, se refiere a las ocupaciones humanas que ocurrieron después del siglo XVI, cuando ya se habían producido transformaciones culturales, sociales y económicas vinculadas a la colonización hispánica.
Del total de 17.983 restos, 4.549 pudieron ser identificados Los demás estaban demasiado fragmentados o alterados como para poder asignarles una identificación precisa. Del análisis, se logró identificar un bajo impacto de agentes naturales y postdepositacionales, es decir, las piezas no fueron alteradas en gran medida por agentes naturales (como carnívoros, roedores, raíces de plantas, clima o degradación por exposición al ambiente) ni por compactación del sedimento, paso del tiempo, humedad variable o excavaciones por animales.
Esto quiere decir que los restos estaban en buen estado de conservación, y que la mayoría de las marcas observadas provenían de la actividad humana (corte, quema, fractura para obtener médula o grasa), lo cual fortalece la interpretación arqueológica del uso que dieron las personas a esos restos.
Las prácticas de subsistencia incluyeron la explotación intensiva de guanaco (Lama guanicoe) para carne, médula, grasa y manufactura de artefactos óseos, así como el consumo de especies de menor retorno energético: chingue (Conepatus chinga), ñandú (Rhea cf. R. pennata), zorros (Lycalopex spp.), leopardillo (Leopardus sp.), armadillo peludo (Chaetophractus villosus), piche (Zaedyus pichiy) y almejas (Diplodon chilensis).
El estudio muestra evidencia de actividades domésticas de procesamiento, consumo y descarte de presas, incluyendo huellas de corte, fracturas frescas, alteraciones por temperatura y fabricación de instrumentos óseos. Se destaca la alta termoalteración en huesos de autopodios, lo que sugiere el uso de grasa ósea como recurso alimenticio. El análisis de diversidad faunística indica una estrategia de subsistencia especializada, con guanaco como principal fuente de biomasa, seguido por el chingue. La incorporación de presas pequeñas es interpretada como una estrategia nutricional complementaria, coherente con procesos de intensificación en el uso de recursos durante los últimos 2.000 años.
- Autopodios es un término anatómico que se refiere a las partes más distales (lejanas) de las extremidades de un animal , es decir, manos, pies, pezuñas o patas en las extremidades delanteras y traseras.
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