Monte Burney. Foto: Stefan Fritsche.

Durante la madrugada de este miércoles 26 de marzo, se registraron más de 50 sismos en un lapso de 10 horas, generando preocupación entre la población. El Dr. Jorge Villarroel, académico de la Universidad de Magallanes y especialista en ingeniería sísmica, explicó la naturaleza de estos eventos y la relación con volcanes activos en la zona.

Un sismo de magnitud 4.4 ML (magnitud local) se percibió en la región de Magallanes a las 4:16 am, con epicentro en las cercanías de Río Verde, a unos 80 kilómetros al noroeste de Punta Arenas, y a 13 kilómetros de profundidad. El fenómeno no quedó aislado: plataformas de monitoreo reportaron más de 50 movimientos en las siguientes horas. El académico de la Universidad de Magallanes (UMAG), Jorge Villarroel, Ingeniero Constructor, Ingeniero Civil Industrial, Ingeniero Civil en Construcción, Magíster en Ingeniería Sísmica y Doctor en Ingeniería Civil en Geotecnia y Fundaciones, dio entrevistas a diferentes medios para ayudar a comprender a la población magallánica, el fenómeno.

Según explicó, se trata de una “secuencia sísmica de eventos superficiales”, cuya naturaleza requiere un análisis distinto al de los típicos sismos tectónicos del resto del país. “Ese número (4.4 ML) representa la energía que se libera a través de un movimiento telúrico. Y esa energía se transmite por propagación de ondas en el suelo”, aclaró Villarroel, enfatizando que la magnitud puede resultar llamativa para la población local, poco habituada a este tipo de eventos.

Según el académico, estos movimientos tienen un origen superficial , con profundidades de alrededor de tres kilómetros. “Son muy superficiales, por lo tanto pueden sentirse con mayor nivel de tensión, por estar muy cerca de la superficie terrestre”, explicó, añadiendo que si bien no puede hablarse estrictamente de un enjambre sísmico, “sí se puede denominar que existen algunos movimientos dentro de este medio que hoy día conocemos como suelo”.

Volcanes activos en la región y sismicidad

Vereker Mount Burney from the Otter Isles, Cunningham 1871.

Uno de los aspectos claves señalados por Villarroel es la posible relación entre esta secuencia sísmica y la presencia de volcanes activos en la región .

“Existen evidencias científicas de que hay dos volcanes activos: el Monte Burney y el Monte Reclus”, indicó. El primero está ubicado hacia el oeste de la región, en la península Muñoz Gamero, y el segundo, más al norte, hacia la provincia de Última Esperanza.

El Monte Burney, detalló, es un estratovolcán cubierto de hielo, de 1.520 metros de altura, cuya estructura y actividad podrían estar asociadas a los movimientos recientes.

“Un estrato volcánico es un elemento que va creciendo en función de la conformación de estas masas que se liberan, con diferentes características mineralógicas”, explicó, y agregó que, aunque estos procesos ocurren en escalas de tiempo geológico, son parte del comportamiento activo de la Tierra.

Respecto al carácter “pasivo” de estos volcanes, Villarroel precisó: “Este no está activo en el sentido de una erupción inminente. No obstante, todo lo que está debajo de la superficie terrestre se llama magma. Cuando sale a la superficie, se llama lava, y luego se transforma en formaciones rocosas”.

¿Riesgo de un nuevo gran terremoto?

Consultado sobre la posibilidad de repetir un evento de gran magnitud como el terremoto de 1949, Villarroel advirtió que la región sí presenta condiciones que ameritan precaución .

“Definitivamente, hay que tener mucho cuidado con respecto a una repetición del sismo de 1949. El anterior había ocurrido en 1879, es decir, hubo 70 años de diferencia. Si aplicamos esa lógica, ya habríamos superado ese umbral”, señaló.

Sin embargo, aclaró que no existe un modelo científico que permita predecir cuándo ocurrirá un sismo de esa magnitud , solo probabilidades.

“La probabilidad de que ocurra un nuevo sismo de esas características está, y por eso hay que tener mucho cuidado con respecto a las construcciones en esta zona”, indicó. “Nosotros poseemos suelos con características potencialmente licuables, y eso nos hace más frágiles frente a eventos sísmicos”.

En términos simples, dijo, un sismo de magnitud similar en Magallanes podría causar más daño que uno equivalente en el norte del país, debido a las particularidades geológicas de la región.

Instrumentación sísmica en Magallanes

Sobre la capacidad de monitoreo, Villarroel aclaró que la Universidad no cuenta con todos los datos, ya que esa información la gestiona el Servicio Sismológico Nacional.

“Después del megaterremoto se instaló tres o cuatro sismógrafos. Hoy día, creo que hay más. Pero eso lo maneja Senna y otras instituciones especializadas”, dijo, insistiendo en la importancia de contar con instrumentos adecuados para detectar movimientos que muchas veces pueden pasar desapercibidos por la población.

El llamado de Villarroel es a la observación científica permanente ya reforzar el diseño estructural en función del riesgo sísmico. “Este tipo de movimientos probablemente han existido siempre, solo que ahora somos más conscientes de ellos gracias a la tecnología”, concluyó.

¿Quieres más información?

La revista Magallania, tiene entre sus archivos un artículo del Premio Nacional de Historia, Mateo Martinic, titulado “Registro histórico de antecedentes volcánicos y sísmicos en la Patagonia Austral y la Tierra del Fuego”. Puedes leerlo en este link.

Si te gustaría ver la entrevista completa a Villarroel en SUR TV, aquí está el enlace.

 

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