La Dra. Claudia Andrade participó en el primer panel de expertos titulado “El equilibrio amenazado: impactos del cambio climático en el Atlántico Sur y la Antártida”.

 

Por: Doctora en Ciencias Naturales, Claudia Andrade Díaz

En el Atlántico Sur, el Pacífico Sur y el océano Austral, grandes especies recorren cientos de kilómetros, cruzando fronteras políticas que fragmentan su conservación. La biodiversidad marina no pertenece a ninguna nación, sino a un bioma compartido.

Chile y Argentina comparten ríos, cuencas y ecosistemas Subantárticos interconectados. La colaboración binacional es clave para comprender su dinámica y afrontar amenazas emergentes. Históricamente, los seres humanos se desplazaban sin barreras políticas, pero la delimitación de territorios ha dificultado la gestión de recursos compartidos, exigiendo enfoques integrados.

El Encuentro Internacional “Atlántico Sur y Antártida: Territorios Estratégicos y Vitales del Futuro”, realizado en Río Grande (Tierra del Fuego, Argentina), reunió a líderes políticos, diplomáticos, académicos y científicos latinoamericanos, con el fin de fortalecer el diálogo internacional, las capacidades científicas y diplomáticas en la gobernanza sostenible de territorios que comparten Chile y Argentina, inspirados en la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado del planeta. 

Nuestra Universidad de Magallanes fue invitada a participar y exponer sobre el impacto del cambio climático en la biodiversidad marina Subantártica y Antártica. Estos ecosistemas no son solo listas de especies, sino redes interdependientes, donde la migración y distribución de organismos responden a cambios climáticos y ambientales.

La presión por expandir la industria extractiva en Magallanes y la falta de regulaciones adecuadas más allá de la milla 201 amenazan la biodiversidad costera de ambos países. La cooperación científica y el diálogo con actores políticos y económicos es fundamental para equilibrar el necesario desarrollo económico y la fundamental sostenibilidad de los ecosistemas. Instituciones como la Universidad de Magallanes, el CADIC y la Universidad Nacional de Tierra del Fuego podemos y estamos en capacidad de impulsar investigaciones conjuntas en espacios bajo la influencia de regulaciones nacionales de Chile y Argentina, como el lago Fagnano, el río Grande o el Canal Beagle, justamente para impulsar un diálogo permanente y una ciencia binacional que trascienda encuentros esporádicos.

Solo el 10% de la vida marina ha sido explorado, según la UNESCO. Urge mapear los fondos oceánicos y modelar la resiliencia de los ecosistemas subantárticos para anticipar cambios. Un error común en la gestión ambiental es medir los ecosistemas solo en superficie, ignorando su dinamismo tridimensional y temporal. Como destaca el biólogo Ferdinando Boero, la divulgación científica debe ir más allá del asombro (“Ohhh”) y fomentar una comprensión profunda (“Ahhh”) de los ecosistemas, evitando enfoques de conservación centrados solo en especies icónicas.

Las fronteras políticas no reflejan la realidad de los sistemas naturales. Proteger especies migratorias y garantizar la sostenibilidad requiere cooperación, superando y trascendiendo las naturales diferencias a uno y otro lado del cerco que delimita la frontera común entre nuestros dos países. Chile y Argentina, ambos sin los recursos de las grandes potencias, enfrentan desafíos críticos en la administración de los recursos marinos debido a la migración de especies, el cambio climático y la explotación pesquera. En un mundo en constante transformación, la ciencia no puede operar fragmentada: la física, la biología y la socioeconomía deben integrarse para una gestión eficiente de los recursos oceánicos.

El futuro de estos territorios dependerá de la capacidad de la ciencia para incidir en la toma de decisiones. La gobernanza sostenible no es un resultado inevitable, sino una elección basada en conocimiento y cooperación.

El Encuentro Internacional “Territorios del Futuro” recordó que la ciencia no solo genera conocimiento, sino que construye puentes entre comunidades y tomadores de decisiones. Para un manejo responsable de los océanos, debemos fortalecer nuestras capacidades y promover el diálogo, construyendo soluciones duraderas.

Las disertaciones del Foro Internacional “Territorios del futuro: Antártida y Atlántico Sur” están disponibles en este enlace.

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