Un modelo de estudio aplicado por investigadores del Departamento de Kinesiología de la Universidad de Magallanes, a una muestra de personas mayores de la región austral, mostró que la fuerza muscular inspiratoria y el equilibrio en movimiento son determinantes para evitar la vulnerabilidad física.

 

La fragilidad es un síndrome geriátrico asociado a resultados de salud adversos en adultos mayores. Sin embargo, la contribución específica al desarrollo de la fragilidad por parte de los factores neuromusculares —como la fuerza inspiratoria, la fuerza de las extremidades inferiores y el equilibrio— sigue sin estar clara. 

Felipe Retamal Matus y Alejandra Fernández Elgueta son dos investigadores del Departamento de Kinesiología de la Universidad de Magallanes (UMAG), que han profundizado en esta incógnita. Ambos lideran un proyecto recientemente aparecido en una prestigiosa publicación internacional perteneciente a la American Physical Therapy Association, clasificada en el primer cuartil (Q1) en la categoría de Rehabilitación. Junto a ellos también trabajaron Elena Marqués-Sulé, José M. Tomás, Noemí Moreno-Segura, Mariela Alarcón-Bustos, María Cristina Furrianca-Llaneza y Trinidad Sentandreu-Mañó.

Felipe Retamal Matus y Alejandra Fernández Elgueta.
Portada de la edición donde aparece el artículo.

El estudio, realizado en colaboración con la Universitat de València, se titula “La fragilidad y su asociación con variables de fuerza y ​​equilibrio en adultos mayores chilenos: un modelo de ecuaciones estructurales”, y sus hallazgos sobre la salud y el envejecimiento funcional tienen tal relevancia, que la Revista de Fisioterapia Geriátrica —indexada en Web of Science y Scopus— lo seleccionó para su edición del mes de septiembre.

A juicio de Retamal, “esta publicación, vinculada directamente con la población mayor de Magallanes, constituye una oportunidad para visibilizar el trabajo científico desarrollado en nuestra región; destacar las capacidades de investigación de la Universidad, y acercar sus resultados a la comunidad, especialmente, en un tema de creciente interés para la salud pública”.

El fenotipo

El equipo de trabajo evaluó en el Laboratorio de Kinesiología, Rehabilitación y Estudio NeuroMuscular (KREN Lab) perteneciente a la carrera de Kinesiología, a 209 personas mayores residentes en Punta Arenas, con una edad promedio de 70 años. De ellas, un 73,7 % correspondió a mujeres.

El laboratorio se ubica en el CADI-UMAG.

Una de las metodologías utilizadas fue el fenotipo de fragilidad física, desarrollado por la Dra. Linda Fried en 2001, que aborda este síndrome en adultos mayores mediante cinco criterios: pérdida de peso involuntaria, agotamiento, lentitud en la marcha, debilidad muscular o fuerza de agarre, y baja actividad física. Tras su aplicación, afirman que “el 34,0 % se clasificó como no frágil, el 55,5 % como pre frágil y el 10,5 % como frágil”.

Según encuestas poblacionales a nivel nacional, este resultado “es consistente con las estimaciones nacionales, que reportan que el 10,9 % de los adultos chilenos de 60 años o más, son frágiles”. El artículo afirma además que “estas cifras también son comparables con las de cohortes europeas, en las que la prevalencia de fragilidad oscila entre el 5,8 % y el 27,3 %, con un promedio de aproximadamente el 10 %. Sin embargo, las tasas son sustancialmente más altas en ciertas poblaciones latinoamericanas, (…) lo que subraya la influencia de factores sociodemográficos, culturales y del estilo de vida en la expresión de la fragilidad”.

Las estadísticas

Pero la fragilidad no se puede medir con un solo examen. Para entender la estructura subyacente, los investigadores usaron ecuaciones estructurales que permiten modelar matemáticamente este síndrome (Modelo SEM). Gracias a ello, lograron predecir y explicar casi el 80 % de la variabilidad de la fragilidad en la población evaluada, porcentaje que representa un considerable aumento respecto del alcanzado por modelos aplicados con anterioridad (entre 30 y 60 %).

Asimismo, el artículo explica que “en el análisis estadístico, se emplearon métodos descriptivos y analíticos para investigar aspectos clave de la población de estudio”. Los resultados mostraron diferencias significativas. En el grupo frágil, la edad promedio es de 75 años; en el no frágil, el promedio es de 67. 

Si bien la mayoría de las personas evaluadas son mujeres, también llamó la atención la proporción, pues más del 80 % de ellas figura en el grupo considerado frágil. 

Los predictores

El estudio de la UMAG tenía como propósito investigar las asociaciones entre la fuerza inspiratoria, la fuerza de las extremidades inferiores, el equilibrio estático y dinámico, y la fragilidad en adultos mayores. Y después de todo el trabajo realizado, se logró identificar tres factores fundamentales para poder predecir la prevalencia de este síndrome.

Uno de ellos es la fuerza muscular inspiratoria. Una menor presión inspiratoria máxima se asocia en forma significativa con una mayor fragilidad, demostrando que la función respiratoria es un indicador independiente del envejecimiento neuromuscular. El segundo corresponde a la fuerza del cuádriceps, es decir, una menor fuerza máxima en las extremidades inferiores. Éste es el factor individual con mayor peso en la predicción de la fragilidad. 

Por último, se incluye el equilibrio dinámico, lo que cuestiona la idea de que la pérdida de equilibrio estático sea un marcador primario de fragilidad, y posiciona al equilibrio dinámico y funcional como un indicador mucho más sensible de disfunción neuromuscular en la vida real. 

Los kinesiólogos a cargo del análisis, destacaron el valor de estos datos para la salud pública regional y nacional, afirmando que “resaltan la necesidad de identificar factores neuromusculares modificables que puedan explicar las diferencias regionales, y servir como potenciales objetivos de intervención para la población chilena”. Al mismo tiempo, revelan la urgencia de diseñar programas de rehabilitación y prevención que combinen el entrenamiento de la musculatura inspiratoria, el fortalecimiento de la potencia muscular en extremidades inferiores, y ejercicios de movilidad funcional y equilibrio dinámico.

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