Una investigación co-creada por la ONG Planeta Agua con comunidades locales de Seno Obstrucción en Última Esperanza, revela la estrecha dependencia entre el bienestar humano y la salud de las turberas en la Patagonia postglacial. Estos ecosistemas hoy enfrentan crecientes presiones por la conectividad, la cosecha de musgos para exportación y el cambio climático.

 

El intercambio de conocimientos científicos tuvo un punto de inflexión con la participación de la ONG Planeta Agua en el reciente Field Trip IMCG 2025, extenso recorrido que convocó a especialistas provenientes de Alemania, Países Bajos, Inglaterra, Canadá, Argentina y otros países, integrantes de una red mundial dedicada a la protección y restauración de turberas. 

La directora de la organización, bióloga, Máster en Cuencas y Doctora en Ciencias Ambientales, Rafaela Retamal Díaz, expuso los avances del proyecto “Landscapes that Breathe Water: Communities and Peatlands in Postglacial Patagonia”, una iniciativa que busca visibilizar el vínculo entre los ecosistemas acuáticos y la vida cotidiana de las comunidades rurales.

La investigación se centró en Seno Obstrucción, localidad costera ubicada a 65 kilómetros de Puerto Natales, donde el agua utilizada para el consumo humano proviene, directamente, de las turberas que alimentan al Río Primero. Esta relación sitúa a estos humedales como objetos de estudio ecológico, pero también como pilares de supervivencia. “La turbera no solamente tiene el valor ecológico que hemos visto acá, sino que también tiene esto que se llama el servicio ecosistémico, la contribución de la naturaleza al bienestar de una comunidad”, explicó Retamal durante su intervención.

A pesar de que estas turberas se encuentran en un estado de salud considerado adecuado —en gran medida, por su histórica inaccesibilidad— el escenario futuro es preocupante. Según lo planteado en el Simposio, la apertura de rutas de conectividad, el transporte urbano y la parcelación de grandes estancias, están alterando el equilibrio del paisaje.

A estas presiones antropogénicas se suman factores externos, como el interés comercial por la cosecha de sphagnum (pompón) para la agricultura y los efectos del cambio climático en los patrones de precipitaciones. La investigadora enfatizó que cualquier alteración en estas turberas termina afectando directamente el flujo de agua hacia los esteros y ríos que abastecen a la población.

Apropiación social de las ciencias

Erwin Domínguez y María Navarro.

El enfoque de la organización se basa en la investigación co-creada, un proceso donde la comunidad no es un objeto de estudio, sino un participante activo. Durante las salidas a terreno vinculadas al simposio, lideresas de Seno Obstrucción participaron activamente en las observaciones científicas, como la señora María Navarro.

Uno de los hallazgos más relevantes del trabajo de la ONG es la brecha entre la normativa vigente de calidad de agua y la realidad del territorio. Según Retamal, el agua que se alimenta de las turberas posee características particulares: un distintivo color rojo, mayor presencia de sedimentos y un sabor especial. Estas particularidades técnicas dificultan que el recurso cumpla con los estándares actuales de agua potable, a pesar de ser la fuente histórica de la comunidad.

Ante esto, la ONG Planeta Agua está levantando una línea base científica para acompañar las peticiones de los habitantes. “Esto también corresponde a un trabajo colaborativo. Por eso, les invitamos a que nutran el trabajo de Planeta Agua para a su vez nutrir a la comunidad”, señaló la profesional, destacando que el conocimiento generado desde la academia, también debe ser percibido y validado por quienes habitan el lugar.

Especialistas visitaron el sector para conocer el estado de las turberas.

Retamal relató la importancia de este vínculo. “Solicitamos a todos los investigadores e investigadoras que están acá, que además le compartieran lo que estábamos viendo para que se llevara ese aprendizaje también a la comunidad”. Este modelo de trabajo permite que los hallazgos se retransmitan de forma inmediata entre los vecinos, fortaleciendo el empoderamiento territorial frente a la gestión de sus recursos naturales.

El paso de la ONG Planeta Agua por este simposio dejó claro que la protección del patrimonio natural de la región es inseparable de la protección de sus comunidades. En palabras de Retamal, “todos estamos con este propósito de valorar los ecosistemas acuáticos, las turberas y su relación con todo lo que rodea, inclusive las comunidades humanas”.

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