Un estudio nacional basado en una cohorte prospectiva de más de 300 pacientes, mostró que la inflamación crónica persiste incluso con carga viral controlada, abriendo nuevas preguntas para el seguimiento clínico y la toma de decisiones en salud pública desde distintos territorios del país. La investigación está liderada por las universidades de Magallanes y de Chile, y permitirá la creación del primer biobanco chileno dedicado al VIH.

 

La inflamación crónica en personas que viven con VIH persiste incluso cuando la carga viral se encuentra controlada, y se asocia a un mayor riesgo de comorbilidades como enfermedades cardiovasculares. Éste es uno de los principales hallazgos del proyecto InflammAIDS, el primer estudio nacional que abordó este fenómeno mediante una cohorte prospectiva o longitudinal, integrando datos clínicos y muestras biológicas de más de 300 pacientes seguidos en distintos territorios del país.

El estudio permitió establecer, por primera vez en Chile, una cohorte dedicada específicamente a la inflamación persistente en personas que viven con VIH, junto con la creación de un biobanco nacional que almacenará muestras para futuros análisis inmunológicos, virológicos y moleculares. La investigación articuló información proveniente de tres hospitales base —Fundación Arriarán y Hospital del Salvador, ambos en la Región Metropolitana, y el Hospital Clínico de Magallanes— lo que posibilitó comparar realidades clínicas entre la capital y regiones, y avanzar en evidencia construida desde contextos territoriales diversos.

Evidencia local para ampliar la mirada clínica

Dr. Ricardo Soto‑Rifo

El director del proyecto, Ricardo Soto‑Rifo, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, explicó que la investigación surgió de la necesidad de comprender procesos de salud que no quedan reflejados únicamente en los exámenes de carga viral. “Uno de los resultados más importantes que hemos encontrado es que, efectivamente, las personas que viven con VIH, teniendo o no síndrome metabólico, tienen un estado de inflamación elevado. Sabemos que este estado predispone a las personas a que padezcan algún tipo de comorbilidad, como riesgo cardiovascular (…) Lo que nos gustaría saber es qué cosa podríamos medir adicionalmente en los chequeos semestrales para advertir a la persona que tiene que cuidarse. Nosotros tenemos que tener evidencia local que nos permita tomar decisiones en base a evidencia nuestra”, señaló.

Claudia Cortés Moncada

Desde la perspectiva clínica, la directora alterna del proyecto, Claudia Cortés Moncada, médica infectóloga y académica también de la Universidad de Chile, destacó el carácter inédito del seguimiento realizado. “Desde el punto de vista clínico, es haber establecido por primera vez una cohorte de pacientes; o sea, estamos siguiendo en forma prospectiva y almacenando muestras de personas que viven con VIH, y eso no existía en el país”, explicó. 

En la misma línea, subrayó el valor de contrastar lo observado en la Región Metropolitana con lo que ocurre fuera de ella, señalando que “en Chile tendíamos a hacer una ciencia muy centralista, muy de la capital, y ahora estamos aquí mostrando qué es lo que pasa y si es lo mismo lo que pasa en la capital con lo que pasa fuera. (…) Eso me parece que es un valor muy importante de este trabajo”.

Capacidad científica regional y construcción del biobanco

En Magallanes, el estudio se apoyó en la infraestructura y capacidades instaladas en el Centro Asistencial Docente e Investigación (CADI) de la Universidad de Magallanes (CADI-UMAG), lo que permitió participar en igualdad de condiciones en un trabajo de alta complejidad. El médico Marcelo Navarrete Signorile, director de Investigación de la UMAG, explicó que la cohorte total alcanzó 320 pacientes, de los cuales aproximadamente 100 corresponden a personas en seguimiento desde la región. “Para nosotros es muy relevante entender este proceso de la inflamación crónica que, más allá de que ahora estamos en el contexto de las personas viviendo con VIH, es un proceso que afecta a la gran mayoría de las personas, y es un componente muy importante del síndrome metabólico”, indicó.

Dr. Marcelo Navarrete Signorile

El trabajo técnico desarrollado en la región incluyó la construcción de una base de datos local y la implementación del biobanco. El investigador Jorge González Puelma, del Laboratorio de Medicina Molecular del CADI-UMAG, detalló que el proceso consideró tanto a personas que viven con VIH, como a un grupo de donantes sanos principalmente de Magallanes. “Lo que realizamos en el hospital y acá en el CADI fue, primero que todo, generar una base de datos, tanto de los pacientes que son portadores de VIH como el grupo de donantes sanos (…) y particularmente en nuestro laboratorio realizamos la construcción del biobanco juntando células del sistema inmune, almacenándolas para, posteriormente, realizar distintos experimentos moleculares”, explicó.

El investigador enfatizó que contar con muestras representativas de la población local es clave para interpretar adecuadamente los resultados, ya que “las poblaciones, en distintas regiones, pueden comportarse de manera distinta y, por lo tanto, es fundamental conocer la realidad local en cada zona”.

Dra. Verónica Vallejos Marchant. Seremi de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación de la Macrozona Austral.

Con el cierre del proyecto InflammAIDS, queda instalada una plataforma científica que permitirá seguir profundizando en los mecanismos de la inflamación persistente y su impacto en la salud de las personas que viven con VIH, abriendo nuevas preguntas sobre qué indicadores podrían incorporarse en los controles clínicos habituales, y cómo la evidencia generada desde distintos territorios puede contribuir a decisiones sanitarias mejor informadas.

Te podría gustar también