Los equipos instalados abarcan desde Talca hasta la Antártica. La intención es sumar una nueva estación en Cabo de Hornos. Este trabajo fue posible gracias a la alianza universitaria que dirige el centro de investigación basal CHIC.

En los remotos paisajes al sur de Tierra del Fuego, un equipo de científicos está investigando cómo el cambio climático impacta los microclimas del extremo sur del mundo. Premunidos con tecnología de punta adquirida en República Checa, buscan entender las interacciones entre los microorganismos del suelo y las plantas, bajo condiciones cambiantes de temperatura y humedad.

Doctor Eduardo Castro, Universidad de Talca.

“Lo que acabamos de hacer consiste en poner cinco sensores que nos van a proporcionar información sobre la temperatura del suelo a distintas profundidades, la humedad del suelo y la temperatura del aire”, explicó Eduardo Castro, profesor asociado (Departamento de Microbiología) e investigador (Laboratorio de Ecología Integrativa) de la Universidad de Talca. Además, colocaron un analizador de gases infrarrojos, para cuantificar las emisiones de dióxido de carbono (CO2) y metano. “También queremos modelar cómo estas condiciones pueden influenciar la liberación de gases de efecto invernadero a futuro, por parte de los microorganismos del suelo”, agregó. 

Amy Zanne.

Amy Zanne, investigadora del Instituto Cary de Estudios de Ecosistemas en Nueva York, Estados Unidos, también participa en esta iniciativa. Su experiencia como botanista la ha llevado a estudiar el reciclaje del carbono en el suelo. “Creemos que, a medida que el mundo se vuelve más cálido y húmedo, podría liberarse más metano o CO2. Estos cambios tienen implicaciones significativas para el ciclo del carbono y el calentamiento global”, afirmó Zan.

Se instalaron 5 sensores en este sector.

Con una batería de 14 años de duración, esta tecnología permitirá monitorear variables climáticas por más de una década, con el objetivo de comprender cómo el cambio global afecta el microclima del suelo y, por ende, los procesos biológicos que ocurren en él. Esta colaboración con el Centro Internacional Cabo de Hornos para Estudios de Cambio Global y Conservación Biocultural (CHIC), abre la posibilidad de evaluar cómo los eventos climáticos extremos -inundaciones o períodos de sequía- afectan la actividad de los microorganismos y el reciclaje del carbono.

Monitoreo en archipiélago fueguino

Google Maps.

Bahía Yendegaia se ubica en la Región de Magallanes y de la Antártica Chilena, comuna de Timaukel, a los pies del Campo de Hielo de la Cordillera Darwin. Específicamente, está en el extremo sur de la isla Grande de Tierra del Fuego, que corresponde a la rivera norte del Canal Beagle. Los sensores fueron instalados en Caleta 2 de Mayo, en la Estación Hidrométrica de la Dirección General de Aguas (DGA), que recoge datos de precipitaciones en forma periódica. 

Al otro lado del canal, 70 kilómetros al este, está Puerto Williams, capital de la comuna de Cabo de Hornos y lugar donde se emplaza el CHIC. El primer centro basal de investigación de excelencia en la zona, está a cargo de un consorcio integrado por la Universidad de Magallanes, Universidad de Chile, Pontificia Universidad Católica, Universidad Central, Universidad de Talca, Universidad Católica de Temuco, Universidad de Los Lagos y el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia, CIEP (Aysén), más una red internacional coordinada por la Universidad de North Texas, Estados Unidos.  

Amy Zanne conversa con Tamara Contador y Ricardo Rozzi.

La estación Yendegaia registrará información cada 15 minutos, y forma parte de una red de sitios de investigación más, que abarca desde la Antártica hasta Talca, pasando por Punta Arenas y Puerto Williams. La intención a corto plazo es incluir Cabo de Hornos. 

Los sensores se instalaron dentro de una estación de monitoreo de la DGA.

La colaboración entre las Universidades de Talca y de Magallanes ha sido clave para llevar a cabo estas investigaciones. “Normalmente hacemos actividades en conjunto, talleres en Punta Arenas, Williams o Talca. Esta relación nos ha permitido vincularnos con el CHIC y participar en expediciones”, indicó Castro. Zanne a su vez valoró la oportunidad de trabajar en un gradiente de sitios que incluye los Andes, la Patagonia y la Antártica. “Esto nos permite obtener una visión más completa de cómo los cambios en el medio ambiente afectan a los ecosistemas en diferentes latitudes”, afirmó.

Fotografía grupal en Yendegaia.

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