Firmada por el Dr. Rob Stoneman, presidente del IMCG, la Declaración de Punta Arenas es un manifiesto internacional que se proyecta como un insumo técnico y político, para profundizar el debate regional sobre la conservación de turberas, en un escenario donde Magallanes aún conserva ecosistemas que en otras latitudes ya se han perdido.

Con la entrega oficial de la “Declaración del IMCG Punta Arenas”, el Simposio Internacional de Campo “Turberas de Magallanes 2025” cerró su programa de actividades en la región, luego de nueve días de recorridos, observaciones en terreno y discusiones técnicas. El documento sintetiza las principales conclusiones de una delegación compuesta por 32 especialistas de 15 países, integrantes del International Mire Conservation Group (IMCG), red internacional con más de tres décadas de trabajo en conservación y uso racional de turberas a nivel global.
El simposio fue organizado por el IMCG en colaboración con el Instituto de la Patagonia – Universidad de Magallanes, la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Wildlife Conservation Society Chile, el Centro Internacional Cabo de Hornos, el Instituto Milenio Biodiversidad de Ecosistemas Antárticos y Subantárticos y la Fundación Planeta Agua, y se desarrolló como parte de las evaluaciones anuales del grupo internacional.
Para la investigadora noruega Marte Fandrem, estudiante de doctorado de la Norwegian University of Science and Technology (NTNU) y especialista en ecología de musgos de turbera (Sphagnum), la declaración cumple un rol clave como ejercicio colectivo de síntesis. “Es una forma de reconocer lo que hemos visto durante nuestra estancia, tanto lo bueno como lo malo, y de plasmarlo en palabras. Queremos aprovechar la oportunidad que nos brinda esta reunión con expertos de 15 países diferentes para plasmar todo esto en una sola propuesta, una declaración para la región”, explicó.
Paisajes íntegros, amenazas diferenciadas y gestión específica
El manifiesto reconoce explícitamente los avances de Chile en materia de conservación de turberas, en especial, la Ley de Protección de Turberas, y formula nueve consideraciones y recomendaciones para fortalecer la protección de estos ecosistemas en Magallanes.

El documento subraya la alta integridad ecológica de las turberas del Parque Natural Karukinka, en Tierra del Fuego, señalando que mantenerlas en este estado debe ser una prioridad máxima. Reconoce el trabajo de WCS Chile, y valora el fortalecimiento de la colaboración con la comunidad Selk’nam en el sector chileno de la isla. Asimismo, recomienda avanzar hacia un modelo de conservación integral para los paisajes de turberas continentales de la Patagonia austral.
También se aborda el impacto del castor norteamericano (Castor canadensis), especie invasora en Tierra del Fuego, al advertir que sus efectos no son equivalentes en bosques y turberas, por lo que las estrategias de manejo deben diferenciar ambos sistemas. En ese contexto, el manifiesto advierte sobre intervenciones comunes, como la remoción de represas, pues cambios hidrológicos abruptos pueden desestabilizar sistemas de turberas ya adaptados, y generar daños ecológicos adicionales.
Extracción de musgo, agua potable y educación
Otro eje relevante del documento es la recolección de musgo Sphagnum magellanicum en la provincia de Última Esperanza. Si bien el IMCG reconoce que las regulaciones existentes constituyen un punto de partida importante, advierte que son insuficientemente detalladas, y que su cumplimiento efectivo es limitado.

Asimismo, destaca la participación de comunidades indígenas locales en la gestión y recolección de este recurso, subrayando el valor de su conocimiento tradicional, pero también enfatiza que la base científica sobre niveles sostenibles de extracción y dinámicas de recuperación sigue siendo limitada. En el caso de turberas previamente explotadas para extracción de turba, el documento recomienda el rehumedecimiento mediante el bloqueo de zanjas, como estrategia para recuperar niveles freáticos altos, favorecer la vegetación formadora de turba y reducir el riesgo de incendios catastróficos.
El manifiesto también advierte sobre la degradación causada por el pastoreo y pisoteo de animales domésticos y baguales en turberas y vegas, así como sobre los efectos del drenaje y la circulación de vehículos todoterreno en áreas protegidas. En particular, se enfatiza el rol de ciertas turberas de Magallanes como parte de sistemas de cuencas que abastecen de agua potable a centros urbanos, incluida Punta Arenas.
Además, subraya que estas prácticas representan una amenaza directa para la calidad y seguridad hídrica a largo plazo, y llama a una protección estricta, una aplicación efectiva de las regulaciones existentes y la integración de la conservación de turberas en los planes de gestión de cuencas y agua potable.
Finalmente, el IMCG subraya la necesidad de fortalecer la academia local y la formación de nuevas generaciones de investigadores, destacando la importancia de la investigación de largo plazo, el desarrollo de infraestructura de monitoreo y la articulación de redes científicas que permitan a Chile cumplir sus compromisos climáticos en el marco de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs).
Lee aquí la versión en español del manifiesto. Read here english version of this declaration.
