En la III Conferencia Internacional del Centro Cabo de Hornos (CHIC), la arqueóloga Jimena Torres expuso cómo ciertos elementos de la cultura material austral, ubicados en zonas intermareales del sur de Chile —como corrales de pesca, varaderos y fondeaderos— permiten reconstruir una historia milenaria de ocupación marítima, y aportar a la conservación biocultural del territorio.

 

En los canales, fiordos y archipiélagos del extremo austral de Chile, existen huellas materiales que dan cuenta de cómo se ha habitado este vasto maritorio desde hace, al menos, 7.500 años. Así lo explicó la arqueóloga de la Universidad de Magallanes (UMAG), Dra. Jimena Torres Elgueta, durante su presentación en la III Conferencia Internacional del Cape Horn International Center (CHIC). Allí, compartió el valor de estructuras como corrales de pesca, embarcaderos y bahías protegidas, las cuales evidencian una relación continua y profunda con el medio marino desde tiempos remotos.

“Estos elementos representan una forma de habitar el espacio marítimo y nos enseñan, en primer lugar, el conocimiento profundo que distintos grupos —canoeros, chilotes, pescadores artesanales, extranjeros— han desarrollado sobre la ecología local, los ciclos de las mareas y la concentración de recursos”, explicó. A su juicio, se trata de estructuras materiales que actúan como puentes entre la tierra y el mar, al encontrarse en zonas de transición de la franja intermareal.

Varaderos en las cercanías de Bahía Mejillones, Isla Navarino

Estas huellas culturales permiten además observar cómo los espacios se articulaban a través de prácticas compartidas por diversas comunidades. “Zonas como bahías protegidas o refugios eran elegidas por los pueblos canoeros originarios, pero luego también por otros navegantes. Son lugares con trayectoria histórica, profundidad temporal y continuidad de uso”, afirmó Torres, citando casos como Bahía Tilly en isla Carlos III, o  Bahía Fortescue, donde incluso en el siglo XIX se describían chozas indígenas.

Puentes con la memoria y la educación

La Dra. Torres subrayó el valor de estas estructuras como herramientas pedagógicas. “He hecho actividades con jardines infantiles, y el corral de pesca puede ser una ventana para enseñar a los niños el valor del mar y sus ecosistemas. No sólo para las comunidades que históricamente han vivido del mar, sino para todos los que habitamos el maritorio”, señaló.

Para ella, estos elementos abren la posibilidad de observar otras formas de relacionarse con la naturaleza, en sintonía con el enfoque de la conservación biocultural. “Son una ventana a otras lógicas, y permiten valorar la diversidad cultural existente y persistente en estos territorios”.

Además, destacó el potencial de estas huellas como medio de conexión entre generaciones. “Muchas personas mayores, aunque no pertenezcan a comunidades indígenas, tienen memorias de estas estructuras. Jóvenes podrían preguntar a sus abuelos: ‘¿viste esto?, ¿lo usaron en Porvenir, Puerto Arturo, Puerto Yartou?’”, propuso, llamando a construir colectivamente un mapa que recupere estos vestigios dispersos.

Del patrimonio a la investigación

Puerto Pescado, en costa norte de isla Navarino. Esta estructura fue utilizada con estacas y ramas entrelazadas.

Respecto al uso actual de estas estructuras, Torres relató que “en Chiloé algunos se usan con fines turísticos, pero en el sur ya no se utilizan. Incluso en la comunidad yagán hay diferencias. La abuela Cristina decía que eran de los chilotes, aunque podrían haber existido otros más antiguos que sí usaron”.

En la conferencia, se presentó también un póster sobre los primeros esfuerzos de datación, trabajo liderado por la Dra. Claudia Mansilla. “Eso va a permitir responder preguntas clave: ¿desde cuándo existen?, ¿dónde están los más antiguos?, ¿en el Estrecho?, ¿en otras islas?”, aseveró Jimena.

El trabajo de Jimena Torres visibiliza un patrimonio cultural subvalorado que, al ser interpretado desde la mirada de la conservación biocultural, no sólo revela la historia ecológica del territorio, sino que también promueve formas de educación, memoria y reencuentro entre distintas comunidades y generaciones del sur austral.

Para ver este tipo de tecnologías en otras partes del mundo (mapa interactivo): https://www.seagardens.net/corrales-de-pesca#ancestral

Corral en la costa centro-sur de Seno Otway, cerca de río Grande
Corral en Bahía Fortescue-Gallant, Península de Brunswick, Estrecho de Magallanes

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