Un taller de ciencia ciudadana en el monte Fenton de Punta Arenas, se convirtió en una experiencia inmersiva, que permitió a estudiantes, científicos y ciudadanía explorar la diversidad de hongos subantárticos; fortalecer la apropiación social de las ciencias, y conocer nuevas herramientas tecnológicas de registro local.

 

Con el fin de acercar la ciencia al servicio de la planificación territorial en el extremo sur de Chile se realizó el “Encuentro Austral: Conocimiento científico al servicio de la planificación territorial”. La iniciativa fue financiada por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), y organizada por el Nodo Ciencia Austral, el Nodo Laboratorio Natural Subantártico, el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP) y el Gobierno Regional de Aysén.

Reserva Forestal Magallanes.

Esta cita macrozonal reunió a gestores de planificación territorial, cambio climático, generadores y usuarios de conocimiento geoespacial, así como a estudiantes de pre y posgrado vinculados a estas áreas. Abarcó a las dos regiones más australes de Chile, con actividades en Coyhaique y Punta Arenas, y promovió el intercambio de herramientas y experiencias para una planificación basada en conocimiento científico generado a nivel local.

 

Refugio base Monte Fenton.

En este contexto, se llevó a cabo el Taller de Ciencia Ciudadana “Explorando el laboratorio natural subantártico con las comunidades locales: ¿qué sabemos y qué queremos saber de los hongos subantárticos?”. La actividad permitió a participantes locales e internacionales, adentrarse en la diversidad fúngica de los bosques subantárticos y reflexionar sobre su conservación, tanto en la Reserva Forestal Magallanes como en el refugio base Monte Fenton, un predio aledaño perteneciente a una organización ciudadana, que desarrolla actividades de educación ambiental y ofrece espacios para la generación de conocimientos.

En Magallanes, se han reconocido más de 100 especies de hongos y más de 300 especies de líquenes, una cifra que representa sólo una fracción de la biodiversidad real.  

Una experiencia inmersiva en el reino Fungi

Guiados por Laura Sánchez Jardón, doctora en Ecología y micóloga de la Universidad de Magallanes, los asistentes exploraron la riqueza del reino Fungi en un entorno natural privilegiado. Para la investigadora, la experiencia fue una oportunidad de sensibilizar a través del asombro. “El reino Fungi es sorprendente porque, desde la observación de sus diferentes formas, colores, texturas, olores incluso, nos atrae”, explicó. “Observarlos hace que nos surjan muchas preguntas”, agregó, destacando el potencial educativo de los hongos para comprender procesos naturales complejos de manera sencilla.

Sánchez Jardón también remarcó que esta conexión con los hongos contribuye a la conciencia sobre la conservación de los ecosistemas: “Generalmente lo primero que preguntan es si se pueden cultivar, pero los hongos silvestres no se pueden controlar, entonces no nos queda más remedio que conservar el bosque entero”, puntualizó. En ese sentido, valoró que la actividad no solo fomentara el conocimiento ecológico, sino también la participación ciudadana, en línea con los principios del Nodo Laboratorio Natural Subantártico. “Ningún organismo mejor que el reino Fungi para hablar de nodo. Estamos hablando de armar una red colaborativa, de simbiosis, de micelio”, valoró.

Tucúquere en la Reserva.

Entre las y los asistentes, el entusiasmo fue evidente. Gabriela Quispe, estudiante de la Maestría en Ciencias Antárticas mención Glaciología de la Universidad de Magallanes, valoró la experiencia. “Me pareció muy bonito porque conoces ecosistemas que están debajo de los glaciares, la biología”, expresó. Consultada sobre su aprendizaje, destacó el asombro por la diversidad encontrada: “Aprendí que hay mucha variedad de hongos en el piso, se camuflan con las hojas, con las plantas”.

Sandra Barrera, bióloga marina proveniente de Colombia y también estudiante del Magíster en Ciencias Antárticas, calificó la actividad como inmersiva. “Me pareció increíble el hecho de conocer a los hongos. Hay muchas especies, muchas diversidades, muchas familias, y son indicadores de que es un ecosistema sano y con muchos nutrientes en el suelo”, comentó.

Actualmente, la investigadora Sánchez Jardón lidera un proyecto de caracterización de la diversidad fúngica regional, cuyos primeros registros ya fueron publicados en la Plataforma de Biodiversidad Global (GBIF). De cara al futuro, adelantó que enfocarán su trabajo en ambientes emblemáticos de la región subantártica, como las turberas, ecosistemas cuya diversidad de hongos permanece prácticamente desconocida.

Tecnología al servicio de la soberanía científica

La presentación de las tecnologías disponibles para la ciencia ciudadana dio paso al diálogo en el refugio.

Durante el taller, también se presentó una aplicación digital destinada al registro de avistamientos de hongos, aves y flora, desarrollada como parte del proyecto del Nodo. Pamela Maldonado Venegas, investigadora del Centro de Estudios Avanzados en Zonas Áridas (CEAZA), explicó que la herramienta denominada Geoportal Ciencia Austral, fue concebida como un prototipo simple pero versátil. “Es una aplicación que podríamos decir que está terminada, pero que es replicable, actualizable y modificable”, comentó.

A diferencia de plataformas globales como iNaturalist o eBird, Maldonado destacó que esta aplicación ofrece ventajas orientadas a la soberanía de los datos. “Acá tenemos una aplicación que podemos descargar completamente, editar y entregar a la comunidad, que vea reflejado su entorno y que pueda mapear sus propias iniciativas de conservación”, precisó. En este sentido, remarcó que se trata de una herramienta “focalizada en la localidad” y adaptada a las necesidades de los usuarios regionales.

El trabajo de ciencia ciudadana impulsado por el Nodo viene creciendo desde 2023, cuando se realizó una primera actividad en Puerto Williams. Según explicó Francisca Coloma Alarcón, geógrafa de la Universidad de Chile, “originalmente tenía intenciones de ser una actividad comunitaria para la identificación de especies del reino Fungi”, utilizando inicialmente la aplicación Quick Capture del Geoportal. A partir de esa experiencia, que reunió a más de 30 personas, se decidió replicarla en nuevas localidades como Coyhaique y Punta Arenas en el marco del Encuentro Austral.

Coloma detalló que en cada jornada se integró el uso de la aplicación para registrar datos en terreno sobre los avistamientos, lo que permite luego visualizarlos en el Geoportal: “Además de identificar hongos en terreno, se identificaban estos avistamientos con la aplicación para luego poder visualizarlos en el Geoportal y así saber qué hongos vimos, cuántos vimos, el tipo de sustrato”. La próxima actividad está programada para el 16 de mayo en Puerto Williams, esta vez orientada a estudiantes del liceo local, lo que permitirá comparar los registros con los obtenidos en 2023 y reforzar los vínculos entre ciencia, territorio y comunidad.

Te podría gustar también