Las ciencias sociales han estudiado, por décadas, los aspectos sociales y culturales del comportamiento humano, incluyendo a las mismas ciencias, en todas sus disciplinas. En América Latina, estas investigaciones se iniciaron a imagen y semejanza de lo realizado por el hemisferio norte, pero en el transcurso de su desarrollo, se fue identificado la perspectiva eurocéntrica de este trabajo, tanto por la falta pertinencia de su aplicación en el sur, como por la invisibilización de los saberes locales. 

En esta lógica de valoración de las propias capacidades del territorio nació el Centro Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de Magallanes (CADI-UMAG). Desde el inicio de sus operaciones en marzo de 2020 -cuando acogió la mayor parte de la  demanda de análisis de PCR de la región por la pandemia global por COVID-19- ha desarrollado su labor docente como campo clínico para estudiantes de diversas carreras, mientras trabaja por cumplir tres promesas que le hizo a la población:

  1. estudiar las enfermedades más prevalentes de la región, 
  2. buscar soluciones terapéuticas y farmacológicas para ellas, y 
  3. atender pacientes que no son absorbidos por la red sanitaria local.

A través de distintos proyectos y fuentes de financiamiento, se abordan temas como secuelas post Covid, cáncer gástrico, enfermedades hereditarias, prevención de violencia de género y fibromialgia, entre otros. 

En paralelo, funciona como prestador complementario a la Red Asistencial de Magallanes. Desde 2022, el CADI ha superado las 10 mil atenciones a pacientes de todas las edades, con derivación en Psicología, Nutrición, Terapia Ocupacional, Fonoaudiología, Enfermería, Medicina y, sobre todo, en Kinesiología.

Envejecimiento y fragilidad

Uno de los segmentos de la población que más asiste al CADI es la tercera edad. En busca de terapias, no sólo encuentran ayuda para sus dolencias, sino que también aportan información a los estudios que allí se generan en las más diversas disciplinas. 

Ejemplo de ello es un estudio destinado a medir la fragilidad de las personas mayores de la región, a través de una muestra de 240 personas seleccionadas junto al Servicio Nacional del Adulto Mayor y la Ilustre Municipalidad de Punta Arenas. Lo dirige el profesor de Kinesiología Felipe Retamal Matus, con la colaboración de la jefa de carrera, Alejandra Fernández Elgueta, y la guía de un equipo de la Universidad de Valencia, España. “Estamos buscando variables físicas para predecir en el futuro si es que una persona pudiera terminar teniendo una fragilidad corporal o una discapacidad. Y lo estamos evaluando en personas activas, mayores de 60 años, que se desenvuelven de manera muy normal”.

La fragilidad es un síndrome caracterizado por una disminución de la resistencia y de las reservas fisiológicas del adulto o adulta mayor ante situaciones estresantes. Es consecuencia del acumulativo desgaste de sus sistemas. A nivel mundial, se estima que afecta a entre un 10 y un 20% de la población mayor de 60 años, y en Chile se habla de un 10%. Uno de los componentes clave es la sarcopenia, conocida como la pérdida de masa muscular esquelética asociada al envejecimiento.

“La sarcopenia es una afección que está presente en el adulto mayor, y tiene bastantes factores que pueden llevarte a perder el equilibrio, pues esta debilidad muscular va generando riesgo de caída”, afirma Anais Guerra Godoy, estudiante de 4° año de Kinesiología que está desarrollando su proyecto de investigación de cuarto año. “En Magallanes y en Chile no hay muchos estudios relacionados con este grupo de personas”, agrega su compañera, Heather Dannic Dobson, “y también sabemos que a medida que van pasando los años, este grupo en Punta Arenas va aumentando, por lo tanto, es importante investigar a este segmento, y una tremenda oportunidad para las personas mayores”. 

 

  1. ¿Qué es el CADI-UMAG? El Centro Asistencial Docente e Investigación de la Universidad de Magallanes es una obra financiada por el Fondo Nacional de Desarrollo Nacional (FNDR), a través del Plan Especial de Desarrollo de Zonas Extremas, emplazada en un terreno otorgado en comodato a la UMAG por el Servicio de Salud Magallanes. La construcción de 5 pisos y 7 mil m2 comenzó en 2015, en el mismo sector del Hospital Clínico de Punta Arenas y el Centro de Rehabilitación Club de Leones Cruz del Sur. Es parte de una apuesta por convertir este lugar en un polo sanitario de desarrollo científico tecnológico en la Patagonia.
  2. ¿Qué dicen los usuarios y usuarias? “Hemos pasado por varias etapas de rehabilitación, por las diferentes patologías que tiene cada uno, artritis, artrosis y otras más que son propias de los años. Nos hacen sacar más fortaleza”, cuenta la usuaria Vilma Córdoba Vivero. Similar opinión tiene María Miranda Obando, derivada por su psicólogo. “Es un apoyo tremendo que uno recibe acá, y he descubierto que puedo compartir con otra gente, porque yo me había encerrado en mí misma”, valoró. 
  3. Resultados en fragilidad. Según Retamal, preliminarmente han confirmado que la fragilidad afecta a alrededor de un 10% de la población regional sobre los 60 años, y que la fuerza muscular es un factor fundamental. “Una persona que tiene una buena cantidad de masa muscular está mucho mejor preparada para desempeñarse en la vida diaria”, sentencia el académico, lo cual, a su juicio, permitiría avanzar en políticas públicas de prevención, focalizadas, por ejemplo, en aumentar dicha fortaleza durante el envejecimiento.

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