
En el Mes del Mar y con apoyo de WCS, la Comunidad de Mujeres Marinas de Magallanes visitó los lugares de trabajo de varias de sus integrantes, entre ellas, el de la Doctora Claudia Andrade en el Instituto de la Patagonia de la UMAG.
Punta Arenas.– En Magallanes hay un grupo de mujeres que desde 2023, está fortaleciendo los lazos entre ciencia, territorio y oficios del mar desde una mirada colectiva, diversa y profundamente conectada con la vida del sur. Se trata de la Comunidad de Mujeres Marinas, una agrupación que reúne a casi medio centenar de mujeres vinculadas al maritorio regional desde diversos ámbitos: pesca, ciencia, conservación, turismo, arte y educación.
En el contexto del Mes del Mar, visitaron los lugares de trabajo de algunas de sus integrantes. La última parada se hizo en el Laboratorio de Ecología Funcional del Instituto de la Patagonia, donde investiga y enseña la Dra. Claudia Andrade Díaz. Esta instancia, permitió visibilizar el trabajo científico que se realiza en la Universidad de Magallanes y generar un espacio de encuentro entre mujeres que comparten una conexión profunda con los ecosistemas marinos del extremo sur del continente.
“Esta actividad fue muy significativa porque es la primera vez que, como comunidad, visitamos los espacios de trabajo de una de nuestras integrantes. Fue una oportunidad para conocernos en nuestros entornos laborales y compartir nuestras preguntas, saberes y necesidades”, expresó Andrade. Durante el encuentro, se presentaron líneas de investigación sobre el funcionamiento de los ecosistemas marinos, se compartieron muestras biológicas, y se proyectaron registros audiovisuales de trabajo en terreno junto al Dr. Cristian Aldea y estudiantes del laboratorio.
Una comunidad para poner en valor la voz femenina del maritorio
La Comunidad de Mujeres Marinas de Magallanes fue impulsada por el Programa de Conservación Marina de Wildlife Conservation Society (WCS) en 2023. Sus raíces se remontan a una serie de encuestas aplicadas a 55 mujeres magallánicas durante 2022, cuyo resultado fue contundente: todas reconocieron la importancia de proteger el mar, y la palabra más mencionada para describirlo fue “vida”. Más del 70% señaló que las áreas marinas protegidas son fundamentales para su trabajo, y más del 50% destacó su rol en la adaptación al cambio climático.
Desde entonces, la comunidad ha sostenido encuentros presenciales y virtuales para delinear una agenda de trabajo común, orientada a fortalecer la participación de las mujeres en la toma de decisiones sobre los ecosistemas marinos y promover la equidad de género en el sector.
“La idea es visibilizar que el mar también tiene una voz femenina. Queremos que esa voz esté presente en los espacios de decisión y que la comunidad entienda la diversidad de roles que cumplen las mujeres en torno al mar”, explicó Catherine Dougnac, directora científica de WCS Chile.
Experiencia, oficio y conocimiento compartido
Entre las participantes estuvo Teresita Nancul Montiel, pescadora artesanal, armadora y presidenta de varias organizaciones del sector. “Vine a enterarme de cómo hacen los estudios con los productos del mar, cómo sabemos si están aptos para el consumo. Estas cosas a veces uno las ignora, y es muy importante saber qué está pasando con el erizo, las algas, los ostiones. Algo está pasando con el mar. El producto ya no es el mismo, y necesitamos saber por qué”, comentó.
La visita permitió abrir un diálogo valioso entre la academia y los saberes locales, generando nuevas preguntas de investigación a partir de las experiencias de quienes viven y trabajan en el mar. “Es enriquecedor para ambas partes. Ellas nos comparten sus observaciones y preocupaciones, y eso también alimenta nuestras investigaciones”, agregó la Dra. Andrade.
Para Olimpia Matilde Catalán Silva, otra de las asistentes, la experiencia fue “maravillosa”. “Cada vez que nos reunimos es muy nutritivo. Hay adversidades en el mar, pero también cada vez más mujeres estamos entrando en espacios donde antes no se nos veía. Tenemos habilidades distintas y miradas complementarias que pueden enriquecer mucho la forma en que cuidamos nuestros territorios”, señaló.
Un mar con rostro de mujer
Con apoyo de WCS y el compromiso activo de sus integrantes, la comunidad busca consolidarse a través de encuentros periódicos que le permitan construir una agenda común, y fortalecer su presencia en el territorio.

“Muchas de las mujeres que forman parte de la comunidad fueron formadas en la Universidad de Magallanes y hoy trabajan en conservación, divulgación o ciencia. Ver cómo sus trayectorias siguen conectadas con la Universidad es también parte de este ecosistema de colaboración”, destacó Andrade.
En un contexto de cambios ecológicos acelerados y desafíos sociales profundos, iniciativas como esta comunidad muestran que los lazos entre ciencia, oficio y comunidad no sólo son posibles, sino necesarios para comprender y proteger los territorios australes.
